A través de una emotiva carta, la madre de la mujer que había perdido un embarazo se dirigió públicamente a los intervinientes en la dolorosa situación. Además reclamó que los restos del bebé desaparecieron o fueron descartados a patógenos antes del sepelio.
Vanesa Funes Rodríguez expresó lo siguiente: «Por medio de la presente quiero expresar formalmente mi profundo dolor, indignación y malestar por la situación vivida por mi hija, embarazada de cinco meses, y por toda nuestra familia, a raíz de una serie de hechos ocurridos que consideramos inhumanos, desorganizados y carentes de empatía.»
«Mi hija asistió al Hospital José B. Iturraspe debido a que presentaba contracciones y pérdida de líquido. En la guardia fue atendida por una doctora que le manifestó que estaba ‘todo perfecto’, que no eran contracciones y que debía quedarse tranquila porque el embarazo estaba ‘más que bien’». Sin embargo, durante la madrugada, sola y atravesando una situación desesperante, terminó perdiendo a su bebé en el baño de su domicilio.
«Ante semejante escena traumática (ver a mi hija con su bebé en sus manos) tuve que llamar a la policía para solicitar asistencia de emergencia. El servicio que acudió al lugar (UCEMED) cortó el cordón umbilical y luego colocó al bebé dentro de una bolsa de residuos patógenos, entregárselo así a mi hija para que ella misma lo trasladara hasta el hospital. Resulta imposible describir el dolor y el impacto psicológico que significa para una madre ver a su hijo tratado de esa manera, como si fuera un desecho, en uno de los momentos más devastadores de su vida.»
Al llegar al nosocomio, la situación continuó siendo profundamente dolorosa. «Mi hija permaneció con esa bolsa a su lado sin que nadie tuviera la sensibilidad humana de intervenir inmediatamente para retirar al bebé y darle el trato digno que merecía. Solo una enfermera del área de maternidad mostró verdadera empatía: fue quien colocó al bebé en una mantita y en una cuna para que mi hija pudiera despedirse de él de una manera humana y respetuosa.»
Lamentablemente, el sufrimiento no terminó allí. Posteriormente surgieron más situaciones de desorganización y falta de información. «Al llegar a la sala velatoria con la esperanza de poder darle una despedida digna, nos encontramos con que el cuerpito había desaparecido, aumentando aún más el dolor, la angustia y la desesperación de toda la familia.»
«Como madre y abuela, me pregunto: ¿es realmente necesario que una familia que atraviesa una pérdida tan devastadora tenga además que soportar tanta deshumanización, desinformación y falta de contención? ¿Dónde quedó la empatía hacia esas madres que están viviendo uno de los peores momentos de sus vidas? No estamos hablando solo de errores administrativos o de procedimientos. Estamos hablando de humanidad, de respeto y de acompañamiento en situaciones extremadamente sensibles. Ninguna madre debería atravesar semejante dolor añadido por fallas evitables y por la falta de protocolos humanos adecuados.»
«Solicito que esta situación sea revisada profundamente, que se investigue lo ocurrido y que se implementen medidas reales para evitar que otra mujer y otra familia tengan que pasar por un sufrimiento semejante.»





