El bailarín sanfrancisqueño integró por segunda vez el ballet oficial del Festival de Cosquín y reflexionó sobre su carrera en la danza.
Federico Delgado formó parte del ballet oficial de la Escuela Municipal de Cosquín, encargada de las aperturas en las nueve lunas del prestigioso festival folclórico.
«Nada, orgulloso. Arduo trabajo, estuve un mes completito. Llegué el 6 de enero a Cosquín y ya me quedé. El festival comenzó el 25 de enero y finalizó el 2, pero previamente al festival era mucho el ensayo«, expresó Delgado, resaltando la exigencia de la preparación.
Sobre su rutina de trabajo, detalló: «Las rutinas eran de lunes a lunes, ensayo, no había fines de semana, ocho horas al día: cuatro horas a la mañana y cuatro a la tarde. Mucho calor, muchísimo calor, bailarines muy grandes, muy grosos.»
«Compartir con coreógrafos, directores que son campeones nacionales en el ámbito del folclore, muy reconocidos, es un orgullo».
El amor por la danza nació desde la infancia para Federico, inspirado por su hermana mayor: «Mi hermana bailaba de chica y con mi hermano gemelo, Juan, dijimos ‘queremos hacer lo que hace ella, lo que hace Belén’. Y bueno, mi mamá y ella, felices de la vida por mandarnos a bailar, porque también fue un sueño frustrado para mi mamá que no pudo cumplir».
Delgado no dudó en apostar por su carrera artística, aunque esto implicó tomar decisiones drásticas: «Dejé trabajo, dejé alquileres, dejé todo, mascotas… Dejé las mascotas a mi madre, le dije ‘cuidámelas, vuelvo en tres meses’ y así fue. Y de ahí emprendí mucho. El repunte fue en 2022, después de la gira internacional por Europa. Ahí fue un repunte muy grande para mi carrera y nada, estoy muy feliz, no me arrepiento de nada».
El bailarín también reflexionó sobre el reconocimiento a su profesión:
«No se da tanto valor al bailarín, más que nada folclórico, porque estamos como para tapar huecos o cubrir alguna escena en una peña.»
«Me parece que habría que valorarlo un poquito más, porque es mucho el trabajo, el estudio, la capacitación, el tiempo invertido en un salón de danza. Es un trabajo» afirmó Delgado.
A pesar de los desafíos, Delgado vive plenamente de la danza: «Soy un atrevido porque hoy vivo de esto. Hay muchos profes que dan clases y tienen otra salida laboral que los sostiene. Yo, en cambio, 100% con la danza. Y se puede, la verdad que se puede. Hay muchos talentos en San Francisco, nada más que hay que atreverse».
En cuanto a la vida de un bailarín, destacó la importancia de la preparación física: «Es como el deportista, el jugador de fútbol. Tiene una cierta edad en la que ya no puede seguir jugando por el rendimiento físico. En la danza pasa exactamente lo mismo. Mayormente, la edad estimativa son 40 años y ya tendría que ir pensando en seguir dando clases. Pero para bailar profesionalmente a un alto rendimiento, ya no es lo mismo».
En cuanto a sus proyectos para 2025, Delgado adelantó: «Este año lo estoy arrancando muy bien. Ya retomé mis clases apenas llegué de Cosquín. Estoy dando clases de folclore inicial para adultos, stretching y elongación. También abrí un nuevo horario para gimnasia motriz para tercera edad y soy instructor de ritmo fitness.»
«Estamos viendo de abrir un espacio de danza, que es un proyecto en marcha. Me parece que este 2025 viene muy bien».
Por último, envió un mensaje a los bailarines de San Francisco: «Nada, atreverse a valorarse un poquito más, a darle más hincapié a la danza, a la cultura en sí. Que los bailarines se animen y se hagan respetar. Porque esto es una profesión, un trabajo, y hay que darle el lugar que se merece» concluyó.
https://www.youtube.com/watch?v=bX3_wRogjco





