La investigación sumó nuevos datos sobre el crimen ocurrido en Santa María de Punilla. Maximiliano Baudraco fue imputado por homicidio calificado por el vínculo y agravado por violencia de género, mientras la Justicia analiza las fallas en el cumplimiento de las medidas de restricción que pesaban sobre el acusado.
La investigación por el femicidio de Rocío Gómez, ocurrido en Santa María de Punilla, incorporó nuevos elementos tras conocerse el resultado de la autopsia. El informe forense confirmó que la joven de 27 años recibió más de diez puñaladas durante el ataque perpetrado por su expareja, Maximiliano Baudraco, de 40 años.
De acuerdo con la causa, el crimen ocurrió frente a las tres hijas de la víctima, de 9, 6 y 2 años, quienes presenciaron la violenta agresión dentro de la vivienda familiar.
Tras el hecho, Baudraco fue trasladado al penal de Cruz del Eje bajo un estricto operativo de seguridad. La fiscal de Segundo Turno de Cosquín, Silvana Pen, lo imputó por homicidio calificado por el vínculo y agravado por mediar violencia de género (femicidio).
Antecedentes y posibles fallas en el control judicial
La investigación también puso el foco en el seguimiento judicial del acusado. Baudraco contaba con una condena de ejecución condicional dictada en octubre de 2025, por un episodio de violencia ocurrido en 2023 contra la madre de Rocío.
Además, tenía vigente una restricción de acercamiento que le prohibía concurrir al domicilio ubicado en la intersección de Independencia y Echeverría, donde residían la víctima y su madre.
Según la información incorporada al expediente, el acusado incumplía las condiciones impuestas por la Justicia y esos incumplimientos no habrían derivado en medidas oportunas para impedir que continuara acercándose a la familia.

Cómo ocurrió el ataque
La secuencia comenzó durante la mañana del lunes, luego de una discusión en la vivienda donde la familia se había reunido la noche anterior para seguir la final del Mundial 2026 entre Argentina y España.
En medio de la discusión, el agresor tomó un cuchillo y atacó a Rocío dentro de la casa. Según la investigación, las dos hijas mayores intentaron intervenir para detener la agresión, mientras que la madre de la víctima logró escapar por una ventana para pedir ayuda a los vecinos.
Cuando regresó acompañada por otras personas, encontró a Rocío tendida sobre la vereda, con gravísimas heridas y casi sin signos vitales.
La situación de las tres niñas
Tras el femicidio, las tres hijas de Rocío quedaron bajo la protección de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), organismo que interviene para garantizar su resguardo.
Mientras avanza la investigación judicial, las autoridades deberán definir el entorno familiar más adecuado para la guarda y el cuidado de las menores, quienes atraviesan una situación de extrema vulnerabilidad tras el crimen de su madre.





