Fin de año y la sensación de un 2024 perdido

Osvaldo Rubiolo

A medida que se acerca el final de 2024, son muchas las personas que sienten que el año se les escapó sin haber logrado alcanzar sus metas. Para Osvaldo Rubiolo, psicólogo y experto en comportamiento humano, la sensación generalizada es clara: «Este año pasó volando, y la mayoría siente que no hizo nada importante. Cuando se miran atrás, se dan cuenta de que corrieron sin saber hacia dónde, como si estuvieran atrapados en una carrera hacia la nada.»

Según Rubiolo, los problemas económicos, sociales y políticos marcaron la tónica del año, generando un ambiente de incertidumbre y agotamiento. «La economía nos afectó profundamente, y sumado a los cambios políticos abruptos, la gente se sintió desbordada. Estábamos corriendo detrás de un montón de problemas, pero sin un objetivo claro, lo que generó una sensación generalizada de vacío.»

El psicólogo también advierte sobre cómo este desgaste emocional y la falta de tiempo para disfrutar de la vida personal afectaron la manera en que se viven las fiestas de fin de año. «Hoy, la gente no tiene muchas ganas de festejar. Las reuniones familiares y sociales, que antes eran momentos de alegría, ahora parecen una obligación más. Las personas están buscando paz consigo mismas, más que grandes celebraciones. Es un fin de año muy diferente.»

Rubiolo destaca que este vacío no es solo una consecuencia de las dificultades externas, sino también del malestar interno que se genera cuando no se logran cumplir los deseos y metas personales. «Muchos se dieron cuenta de que no hicieron lo que querían hacer: no pudieron ir al gimnasio, no viajaron, no se tomaron tiempo para disfrutar con amigos. El malestar viene de ese contraste entre lo que querían y lo que realmente hicieron.»

Frente a este panorama, Rubiolo recomienda replantearse las expectativas para el año que viene. «No hay que ser tan exigentes con nosotros mismos. No se trata de plantearse grandes objetivos que resultan inalcanzables, sino de pensar en metas pequeñas, pero concretas, que nos permitan sentir que la vida tiene un sentido.» En este sentido, el psicólogo señala la importancia de encontrar bienestar en lo cotidiano: «Lo que realmente importa es disfrutar de las pequeñas cosas, como pasar tiempo con quienes realmente nos hacen bien, sin presiones ni expectativas externas.»

Finalmente, Rubiolo subraya la importancia de la autenticidad en las relaciones sociales, especialmente en este fin de año. «Nadie está obligado a nada. Si no tenemos ganas de ir a una fiesta o a una reunión familiar, no vayamos. Lo más importante es estar en paz con uno mismo y rodearnos de las personas que realmente nos aportan bienestar.»

Con la mirada puesta en 2025, el psicólogo invita a hacer una pausa, reflexionar y comenzar el nuevo año con deseos pequeños pero alcanzables, buscando un equilibrio emocional y personal que permita disfrutar de la vida de una manera más plena y tranquila.

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