En el deporte, como en la vida, Franco Tessio superó cada obstáculo que se le presentó para llegar a la meta final. Paso a paso, con objetivos a corto plazo, afrontó la perdida de su padre y una grave enfermedad en los riñones para emprender rumbo hacia Villa General Belgrano, donde afrontó la carrera catalogada como más larga del mundo.
Los 602K de Villa General Belgrano son una competencia extrema, a la que solo tienen acceso 50 deportistas previamente seleccionados. Franco fue uno de ellos, y visitó los estudios de Radio Estación para contar su experiencia. «En todos los años que tengo de triatlón jamás me imaginé hacer esta locura», expresó.
«El tema era hacer una cosa loca después de todo lo vivido y lo pasado. Es un broche de oro a toda la carrera deportiva», aseguró.
La prueba de los 602K
Luego de varios meses de preparación, la competencia arrancó el viernes 11 de marzo. «Largamos a las 8 de la mañana con 10 kilómetros nadando, 8 vueltas de 1,250 metros», contó.
«Después de ahí seguimos con los 200 kilómetros de ciclismo en la ruta que va de Villa General Belgrano a Villa Berna, y un circuito muy duro por las subidas que tiene es impresionante», continuó. Y destacó: «Fue muy duro, tanto físico como mental para afrontar esas distancias».
A pesar de que terminó la primer jornada deshidratado, continuó con la actividad en la segunda etapa con las energías renovadas. «Descansé seis horas, porque a las 5 de la mañana del sábado tenía que levantarme para largar a las 6 los 300 kilómetros de ciclismo», relató.
«En la primera vuelta me sentí mal, y ahí es donde empieza a entrar en juego la mente», admitió. A pesar de que estuvo a punto de abandonar, apostó por seguir. «Dame fuerzas, viejo», pidió, y logró terminar el circuito y la prueba.
«Terminé contento. Fue la primera vez que quebré. Me largué a llorar con mi familia», expresó.
Luego de un merecido descanso, el tercer día afrontó los 90 kilómetros corriendo en un circuito de 8,5 km. «Te juega un papel muy duro en la mente hacer tantas vueltas. De a poco, estuvieron mis compañeros Gustavo Rosso y Gabriel Artero que me acompañaron y después llegó de sorpresa un grupo de amigos, que también quebré ahí verlos, es emocionante verlos, es un plus», dijo.
«Ya entrando a la última vuelta tenía dolores de piernas, rodillas, cintura, hasta las uñas de los dedos están por salirse de tantos kilómetros corriendo», aseguró.
En los 400 metros finales de la competencia, vivió una sensación especial: «Se me vino en la cabeza todo el mundo, mi viejo, el sacrificio que hice para estar ahí, el tiempo perdido que le saqué a mi familia, a mis hijos. Lloré hasta llegar. Fue algo muy emocionante».
«Cuando llegué a la meta se me vino el mundo abajo. Llegué, lo logré, y representé a una ciudad de la mejor manera posible y realmente muchas cosas se te pasan por la cabeza», indicó.
La exigencia
La competencia de Villa General Belgrano es considerada una de las más extremas del mundo. «En esa carrera pensas en rendirte varias veces porque es muy duro y ahí es donde tenés que empezar a aferrarte a las cosas queridas, que robaste en el sentido del tiempo a tu familia, el apoyo de la gente, el pensar que estoy representando a San Francisco, eso también me dio un plus y fuerza de seguir adelante», destacó.
En los momentos de incertidumbre y cansancio, recordó: «Pensar en mi viejo que se fue, en lo que pasé yo por tal enfermedad. Si estoy de pie, y pude pasar eso, tengo que seguir y llegar a la meta».
«Todavía no caí en lo que hice. No soy consciente de la distancia. Para mi fue un triatlón más», explicó.
Por su parte, destacó el acompañamiento y las muestras de afecto recibidas. «Que te reconozcan el sacrificio que uno hizo, que más allá de eso, hay gente que no entiende lo que es esto pero me apoyaron todos», dijo.
Sobre su entrenamiento, detalló: «Me entrenó Gastón Montenegro. Hasta diciembre fueron tranqui los entrenamientos, pero desde enero hasta la carrera fue muy intenso».
El deporte y la vida
En el año 2020, el atleta de la ciudad afrontó un cáncer de riñón, que le descubrieron tras realizarse estudios en la columna vertebral. «Me lo detectaron a los dos meses de haber fallecido mi viejo», contó.
«Me operé, me sacaron el tumor, me pudieron recuperar el 90% del riñón», resaltó sobre su recuperación, aunque admitió que al mes de su tratamiento, volvió a correr.
«El deporte me ayudó muchísimo, ya sea para la cabeza, para todo. Hasta el médico me dicen que la recuperación que tuve es por el deporte que hago. La operación también salió bien por tener un deporte bastante sano», destacó.
A las personas que atraviesan momentos adversos, es recomendó: «Yo el digo a esa gente que está pasando mal momentos tratar de ponerse objetivos. No a largo plazo sino a corto plazo. Tomarme una hora para mi, levantarme, y decir camino media hora, y después voy agregando media hora más, o pedaleando o nadando, lo que sea. Que no se quede, que se levante».
«Realmente la fortaleza en la cabeza y el positivismo, es un plus que te ayuda a estar bien», admitió. Y cerró: «Con ser positivo, moves todo».
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