Estación Deportiva

Gustavo Fernández: «Extraño mucho el estar cansado de competir»

Gustavo Fernández: «Extraño mucho el estar cansado de competir»

Gustavo Fernández sabe que es como cualquier mortal, y que esas “nuevas emociones” que experimentó durante el confinamiento por el coronavirus fueron las mismas o similares a las que pudo haber sentido otro. Pero a él, la “tristeza” y el “bajón” que le generó no poder ver a su familia y “las limitaciones constantes de no poder dirigir tu propia vida, por razones obvias” lo pusieron a “trabajar mentalmente para sobrellevarlo de la mejor manera”. “Y eso te va dejando experiencias y te hace crecer”, valora.

“De hecho, tuve mi primer ataque de pánico”, confiesa.

—¿Cómo? ¿Cuándo?

—Volví al país en marzo, el día que se cerraron las fronteras, después de que se cancelara un torneo que había ido a jugar a Estados Unidos. Llegué el viernes, dentro de un contexto de pánico total, el domingo tuve 40 de fiebre y a los dos días sentía que se me cerraba el pecho. Nunca me había pasado. Encima yo, que entreno para controlar mis emociones, mis pensamientos, mi forma de correr el árbol para ver el bosque, no lo podía usar. O lo usaba y no me servía de nada. Tuve que seguir buscando métodos para tratar de salir de esa situación.

El 2020 fue, en todo sentido, un año atípico para el cordobés. Puso su agenda de cabeza por la pandemia y sólo le permitió jugar siete torneos de los 25 que tenía pautados. Pero eso es cosa del pasado y el tenista de Río Tercero pudo comenzar el 2021 con mejores perspectivas. De hecho, el martes partió rumbo a Los Ángeles y de allí el jueves a Melbourne para disputar el Abierto de Australia, después de jugar otros dos torneos en la previa del primer Grand Slam del Año.

“Gusti” se puso en marcha para afrontar una nueva temporada con un gran desafío: “Volver al uno” del ranking mundial de tenis en silla de ruedas, como lo fue en 2017 y 2019. Pero también con la tranquilidad de haber hecho “una muy buena pretemporada” y la certeza de que, pese a todo, hubo cosas de la pandemia que le “vinieron bien”.

Versión renovada

Fernández tenía otras pretensiones para el año que se fue, con los Juegos Paralímpicos en el eje de la campaña. Y había un aspecto que pretendía cumplir: exponer en la cancha las modificaciones que pudo haber generado en su preparación, su juego y su cabeza el cambio de entrenador, tras empezar en 2019 a trabajar con Jonathan Abadie después de “toda una vida” con Fernando San Martín.

Y aunque confiesa que uno de los aspectos “más complicados” fue haber “estado mucho tiempo sin poder trabajar con el equipo completo”, valora: “Me vino bien el tiempo que tuve para trabajar mentalmente cosas que me costaron mucho los primeros meses después de haber dejado de trabajar con ‘Fer’. Porque hay que adaptar la cabeza a un nuevo integrante y sacar de mi mente el hábito que tenía de hacer las cosas como las había hecho toda mi vida. En ese sentido, la pandemia me vino bien. Nos fuimos conociendo y fuimos cada uno aprendiendo cómo es el otro, realmente ha sido productivo”, valora.

“Gusti” reconoce que uno de los cambios más importantes en esta nueva etapa tiene que ver con su rol dentro del equipo: “Ahora me toca hacerme mucho más cargo de un montón de cosas. Me llegó el momento de ser mucho más líder del equipo, de tomar más decisiones… y eso es parte de crecer”.

De hecho, él buscó eso con el cambio. Y sabe que pudo “dar pasos adelante” y adaptarse a “nuevos roles”.

“‘Jona’ tiene una forma de entrenar y una forma de ser muy distinta a ‘Fer’, y eso también se va palpando. Y vamos trabajando en un montón de aspectos que quizás no formaban parte de mi juego para darle más matices y ser cada vez un tenista más completo, sin dejar de trabajar las cosas que me hacen bueno y que son mi particularidad. Por ese lado creo, y lo creí al momento del cambio, que puede ser muy productivo”.

Vuelta de página

“Ya tengo ganas de que esto quede en la historia. Fue complejo. De hecho, estuve mucho tiempo sin trabajar con mi equipo, que es lo que me gusta hacer y es la forma en la que mejor trabajo”, confiesa.

Por eso incluso hasta celebra proyectarse sin descanso para disputar, entre el 24 de agosto y el 5 de septiembre, los Juegos Paralímpicos de Tokio. “Los años olímpicos son cargados porque se anula la ventana de descanso y te une tres giras distintas. Pero después del año que tuvimos, bienvenido sea”. “Gusti” sabe que “hay un montón de dudas respecto de lo que va a ser el año, qué va a pasar” y desea: “Ojalá tengamos un año relativamente normal y que podamos jugar, porque en definitiva es lo que más me gusta hacer. Ya estaría bueno que se vuelva a la normalidad. Extraño mucho el estar cansado de competir”.

—¿Cuál es tu gran objetivo para la temporada?

—Quiero volver al uno. No simplemente por el hecho de volver al uno, sino por lo que conlleva el trabajo para lograrlo. El objetivo está puesto ahí. Probablemente para eso tenga que ganar un Grand Slam y seguir creciendo como deportista. Llegué a un punto en el que tengo que ser muy específico en muchas cosas y ser muy inteligente para trabajar otras. Estoy con la mente puesta en eso: quiero volver al uno y tengo que trabajar para eso.

—Te tatuaste los trofeos de los Grand Slam que ganaste: Wimbledon, Roland Garros y Australia. ¿Este año sumás el US Open?

—Hay que tratar de concretar los cuatro, que es lo que soñé toda la vida, y para eso trabajamos.

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