García Aresca fue hospitalizado en San Francisco: está en buen estado

García Aresca

El diputado nacional y exintendente de San Francisco fue internado este martes por la tarde, luego de sufrir un dolor precordial.

Tras ser sometido a distintos estudios médicos, permanece en observación para continuar con los controles y evaluar los pasos a seguir.

El legislador se encuentra en buen estado de salud. Sin embargo, los profesionales decidieron que continúe en el centro asistencial para completar las evaluaciones correspondientes.

El episodio se produjo de manera imprevista durante la última hora de la tarde. A raíz de esta situación, García Aresca no participó de la actividad parlamentaria que tenía prevista este martes en la Cámara de Diputados, aunque se aclaró que su ausencia no estuvo vinculada con el posterior episodio de salud.

 

El dolor precordial es uno de los motivos más frecuentes de consulta en urgencias, y también uno de los más generadores de angustia. La buena noticia es que la mayoría de los casos no son de origen cardíaco. Pero algunos sí lo son y requieren atención inmediata. En este artículo le explicamos qué es el dolor precordial, qué lo produce, cómo se diferencia el dolor cardíaco del que no lo es y, sobre todo, cuándo debe consultar sin demora.

¿Qué es el dolor precordial?

Se llama dolor precordial al dolor que se siente en la zona del pecho, sobre o cerca del corazón. La palabra ‘precordial’ significa ‘frente al corazón’. El término describe la localización, no la causa: un dolor en esa región puede tener origen cardíaco, muscular, digestivo, pulmonar, neurológico o emocional.

Causas más frecuentes

Las causas se dividen en cardíacas y no cardíacas. Conocerlas ayuda a entender la importancia de la evaluación médica.

Causas cardíacas

Son las que requieren especial atención:

Causas no cardíacas

Son las más comunes en consulta:

  • Dolor musculoesquelético: contracturas, costocondritis, golpes.
  • Reflujo gastroesofágico y otras causas digestivas.
  • Causas pulmonares: neumonía, embolia pulmonar, neumotórax.
  • Ansiedad y crisis de pánico.
  • Neuralgias intercostales o herpes zóster.

¿Cómo es el dolor cardíaco?

Aunque hay muchas excepciones, el dolor de origen cardíaco suele compartir características que ayudan al médico a sospecharlo:

  • Sensación de presión, opresión o peso, más que dolor punzante.
  • Se ubica en el centro del pecho o ligeramente a la izquierda.
  • Puede irradiarse al brazo izquierdo, al cuello, a la mandíbula o a la espalda.
  • Aparece con esfuerzo y mejora con reposo (en la angina) o se mantiene firme en el infarto.
  • Suele acompañarse de falta de aire, sudoración fría, náuseas o sensación de muerte inminente.
  • Dura más de unos minutos.

¿Y cómo es el dolor que no es del corazón?

El dolor musculoesquelético, gastrointestinal o ansioso suele tener patrones distintos. Que se cumplan estas características no descarta una causa cardíaca, pero ayuda a orientarla:

  • Dolor punzante, que cambia con la respiración o con los movimientos del tronco.
  • Dolor reproducible al presionar la zona.
  • Aparece tras una comida copiosa o al acostarse (sugerente de reflujo).
  • Se asocia a tos o expectoración (sugerente pulmonar).
  • Va acompañado de hiperventilación, hormigueos y miedo intenso (sugerente de crisis de ansiedad).

Síntomas de alarma: cuándo consultar de urgencia

Acuda al servicio de urgencias de inmediato si presenta dolor en el pecho con alguno de estos rasgos:

  • Dolor intenso o que dura más de 15 minutos.
  • Sensación de opresión que se irradia al brazo, cuello o mandíbula.
  • Sudoración fría, náuseas o vómito.
  • Falta de aire intensa.
  • Mareo, sensación de desmayo o pérdida del conocimiento.
  • Dolor que aparece con esfuerzo en personas con factores de riesgo cardiovascular.
  • Antecedente personal de enfermedad coronaria o infarto.

Nunca conduzca usted mismo al hospital ante un dolor de pecho serio: llame al servicio de emergencias.

¿Cómo se estudia el dolor precordial?

El estudio comienza con la historia clínica detallada y la exploración. Los exámenes complementarios más frecuentes son:

  • Electrocardiograma.
  • Análisis de sangre, incluida la troponina cuando hay sospecha de infarto.
  • Radiografía de tórax.
  • Ecocardiograma.
  • Prueba de esfuerzo o estudios de imagen avanzados según el caso.

¿Y si los exámenes son normales?

Es frecuente que los exámenes salgan normales y, tras una valoración cuidadosa, se concluya que el dolor no es de origen cardíaco. Eso no significa que el dolor ‘no sea real’: simplemente, requiere otro abordaje (gastroenterología, fisioterapia, salud mental, según el caso). Lo importante es haber descartado primero las causas serias.

 

 

 

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