El violento hecho ocurrió en marzo en el penal de San Francisco. Tras despertar del coma, el joven de 24 años regresó a la ciudad y su testimonio clave destrabó la causa.
La investigación por la brutal agresión que sufrió un interno dentro del Establecimiento Penitenciario N° 7 de nuestra ciudad dio un giro fundamental. Fuentes judiciales de la Fiscalía de Instrucción de Tercer Turno confirmaron que ya son 11 los presos imputados bajo la dura carátula de «tentativa de homicidio calificado por el número de personas participantes».
La víctima es Valentín Escobedo (24), quien tras el ataque de marzo quedó al borde de la muerte. Durante las primeras semanas, la causa avanzó prácticamente a ciegas. El joven había ingresado a la enfermería en un estado de inconsciencia absoluta por un severo traumatismo de cráneo y, cuando finalmente despertó, el trauma no le permitía recordar absolutamente nada de lo que había pasado en el pabellón.
Cabe recordar que, inmediatamente después de la paliza, Escobedo fue derivado al penal de Bouwer. Al llegar a Córdoba, las autoridades penitenciarias notaron que su cuadro de salud era crítico, lo que obligó a internarlo de urgencia en una clínica de la Capital. Allí pasó varias semanas en coma farmacológico y conectado a asistencia respiratoria mecánica.
Afortunadamente, su evolución fue favorable. Al recuperarse, el joven se sentó a declarar ante el fiscal Drazile, encargado de la causa. «Pudo hablar, decir su verdad, la que constatamos con lo que llevamos de investigación”, señalaron con firmeza desde la fiscalía.
Hoy la realidad de Escobedo es otra: recuperó la libertad y ya se encuentra nuevamente en San Francisco, donde continúa bajo un estricto tratamiento y seguimiento médico. Su testimonio en las últimas semanas terminó siendo la pieza clave que los investigadores necesitaban para identificar a los presuntos agresores.
Desde que comenzó el caso, los sabuesos judiciales manejan una hipótesis muy sólida: la brutal emboscada fue un violento ajuste de cuentas en represalia por el asesinato de un niño de 4 años, un trágico suceso ocurrido en julio de 2025 en la vecina ciudad de Frontera.
En su momento, Escobedo había sido detenido en la provincia de Santa Fe en el marco de esa causa, junto a su hermano y otro sujeto. Sin embargo, como su presencia en el lugar del crimen del menor siempre estuvo bajo sospecha y nunca se pudo probar, la Justicia de Rafaela le revocó la prisión preventiva tras cumplirse un plazo de 90 días y le otorgó la libertad. Los demás implicados en ese homicidio siguen tras las rejas.
Lo concreto es que el posterior reingreso del joven al penal de San Francisco —donde terminó siendo emboscado— no tenía nada que ver con lo sucedido en Frontera. Escobedo había caído preso nuevamente por una causa posterior por presunta comercialización de estupefacientes a cargo de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), y se encontraba alojado en la cárcel local sin una condena firme cuando un grupo de 11 internos decidió atacarlo de manera casi fatal.
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