Locales

Interesante análisis sobre la desaparición de un menor y las personas que lo cuidaron

Interesante análisis sobre la desaparición de un menor y las personas que lo cuidaron

Gonzalo se fue de su casa (por cuestiones personales) este martes a la tarde y no regresó. Su familia estaba desesperada, hicieron la denuncia, la policía lo buscaba, finalmente por la mañana de este miércoles apareció con buen estado de salud. «Fue un cosa de un chico rebelde que hace una travesura», dijo la madre a RADIO ESTACIÓN 102.5.

Pero uno de los datos de esta breve, y angustiante historia, es que el menor pasó la noche con tres personas que viven en situación de calle, le dieron de comer y lo cuidaron.

Ante esta noticia, el periodista Danilo Castellano, dejó un interesante análisis sobre el hecho y la reacción de los vecinos:

El hecho es el siguiente: desaparece un chico de la ciudad, pasa toda la noche de anoche sin saber nada de él, se hace una cadena facebookera para encontrarlo, es decir, que poca gente mueve un pelo más allá del mouse.

Hoy nos enteramos que el pibe pernoctó junto a gente que vive en situación de calle, es decir, con personas (porque aunque no lo crean son de carne y hueso) con recursos limitados e insuficientes en todos los aspectos para pasar con decoro una noche de frío.
Le dan de comer, lo cuidan y lo ayudan hasta que alguien lo encuentra y lo devuelve o lo lleva con su familia.
Con leer la bajada de la noticia alcanza para comprender la situación.
Cuando uno tropieza una y otra vez con la misma piedra y baja a leer los comentarios de ciudadanos sanfrancisqueños y de zonas aledañas a esta ciudad, hechos en esta red social sobre esa noticia, se encuentra con la amargada y habitual noticia de que el 70% de los comentarios de gente de la ciudad es dando gracias a Dios, a Dios!

Se entiende, si fue ÉL quien guió por el camino de la seguridad a este chiquito.
Porque fue ÉL quien poseyó durante la etapa nocturna del martes los cuerpos de esa gente que elige vivir a la deriva, aniquilando cualquier aspecto maligno que contengan sus cuerpos.
Fue ÉL quién duplicó la comida que esta gente molesta pide por distintos lugares de la ciudad (a las que muchas veces le dan sólo sobras como si fueran animales).
Es ÉL y siempre ÉL quien hizo una manta de hojas de abedul para que la llegada del crepúsculo lunar no encontrara aterrado e insignificante a este jóven confundido.

Saben qué? No fue ÉL, fueron ELLOS, los que sufren todos los días sus crispaciones bochornosas y sus miradas despectivas. Así que dejen de mirar al cielo y empieza a mirar pal´suelo, que las buenas actitudes y la empatía no conocen de sistemas religiosos ni de hipocresía cívica.

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