El cierre del ciclo lectivo dejó un balance positivo para el IPET 50, marcado por cambios pedagógicos, fortalecimiento del vínculo con el sector productivo y la consolidación de nuevos proyectos.
Así lo expresaron el director de la institución, Jorge Tomé, y la docente Adriana Galetto, quienes analizaron los principales ejes del trabajo realizado durante 2025 y anticiparon las líneas de acción para el próximo año .
Uno de los puntos centrales fue la redefinición del perfil del estudiante. Según explicaron, se trató de un proceso institucional que atravesó todas las áreas. “Este año pusimos un énfasis muy pronunciado en rediseñar el perfil del estudiante. No solamente lo nutrimos de teoría, sino que desde todas las asignaturas nos propusimos elaborar proyectos entrelazados”, señaló Galetto. Esta estrategia permitió, según indicó, “concertar más conocimiento entre las distintas áreas” y fortalecer la comunicación entre docentes.
En el plano pedagógico, la oralidad, la lectura y la escritura ocuparon un lugar central. “Centralizamos el tratamiento de la oralidad, la verbalización y la lectura en todas las asignaturas por igual”, explicó la docente, quien destacó el trabajo con distintas tipologías textuales y la reflexión conjunta sobre vocabulario, interpretación y comprensión. En ese marco, también se incorporó la inteligencia artificial como tema de debate y análisis: “La tuvimos como medio de debate y conocimiento en uno de los últimos talleres que realizamos en el colegio”.
Tomé subrayó especialmente el crecimiento del aspecto profesionalizante. “Las pasantías nos dieron un cimbronazo positivo como colegio técnico”, afirmó, al tiempo que destacó la articulación lograda con el sector productivo local. “Este año nos comunicamos muy bien con empresas de San Francisco y del Parque Industrial. Son más de 25 empresas y hay mucho ofrecimiento en el campo laboral”, precisó.
Recalcaron que varios estudiantes ya fueron incorporados a empresas antes de finalizar el ciclo lectivo: “Fueron solicitados por las empresas y ya están trabajando”.
El vínculo con las familias fue otro eje destacado. Galetto valoró el acompañamiento y la participación activa, especialmente en instancias clave como la reunión de ingresantes. “Vinieron prácticamente el 100% de las familias, unos 140 nuevos alumnos acompañados de sus adultos. Es una panorámica muy hermosa”, expresó. También resaltó el trabajo articulado con educación especial para acompañar trayectorias escolares complejas: “Hemos sacado adelante trayectorias bastante estancadas, con seguimiento personalizado y los apoyos necesarios”.
Desde la gestión institucional, Tomé remarcó el clima de trabajo logrado puertas adentro. “Logramos un ambiente de cordialidad y diálogo. Nos comunicamos permanentemente para revisar planificaciones y hacer los cambios necesarios”, señaló. En ese contexto, se realizó además un balance del funcionamiento de la banda escolar y se concretaron reconocimientos a estudiantes y docentes.
De cara a 2026, la institución proyecta profundizar la transversalidad de lengua, matemática, ciencias, educación sexual integral y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“Cada vez hay que inculcar más el cuidado del planeta”, afirmó Galetto. También se anticipó el adelanto de la Feria de Ciencias para el mes de junio y la implementación de cursos de oratoria desde el primer ciclo. “Necesitamos que el estudiante se anime a verbalizar desde el inicio, para no perder la audacia de argumentar”, sostuvo la docente.
La matrícula, que ronda los 780 alumnos, se mantiene estable con una tendencia sostenida a la elección de la educación técnica. “Las familias siguen eligiendo este tipo de formación porque la ven como una salida directa a la cultura del trabajo”, explicó Tomé, quien reflexionó además sobre el valor del saber hacer manual: “La inteligencia artificial puede diseñar un puente, pero construirlo no. El saber hacer con las manos no tiene precio”.
Finalmente, se confirmó un proyecto largamente esperado por la comunidad educativa: la construcción de un nuevo espacio deportivo.
Tomé detalló que ya se firmó el boleto de compra-venta mediante un convenio con una empresa privada y la cooperadora escolar. “No hay dinero en el medio, es un servicio por otro servicio. A partir de febrero podrían comenzar las obras”, indicó, y agregó que la escuela continuará utilizando las instalaciones actuales hasta la finalización del polideportivo.
“El balance es muy positivo. Hay una impronta institucional que genera en el estudiante el hábito de la reflexión técnica y una fuerte identidad con la escuela”, concluyó el director. Tanto él como Galetto coincidieron en que el desafío es seguir fortaleciendo un modelo educativo que articule lo técnico con lo humanístico, con impacto real en la formación y en la inserción laboral de los estudiantes.





