Javier, el último cafetero de la ciudad

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Hacer un café lo hace cualquiera pero hacer un buen café eso ya es otra cosa, eso es solo para unos pocos. Si hablamos de cafeteros en la ciudad de San Francisco es imposible no pensar en Javier Hugo Carballo, el último cafetero. Ver a Javier hacer café es como ver a Santana tocando la guitarra o al «Juampi» Francia pateando un tiro libre.

No sabemos cuales serán los trucos porque nunca los va a revelar pero el café de Javier es distinto a los demás, tiene una magia difícil de explicar.

En este sentido, nos dirigimos hacia «El Último Café» o más conocido como el «Bar de Javier» y dialogamos con Carballo para que nos comente su historia en el mundo de la cafetería.

Sobre sus comienzos en la gastronomía, Javier explicó: «Hace 42 años que estoy haciendo café, hay mucha gente que tira café, para mi hacer un café es disfrutar, es mi pasión. Hacer un café para mí es como darle una pelota a Messi o a Maradona, yo hago un café y me gusta».

El cafetero está pasando por un momento complicado en su salud puesto que padece de diabetes y eso le genera mucho dolor en una de sus piernas. «A pesar de que estoy un poco enfermo por la diabetes y tengo problemas en la pierna, yo me levanto todos los días a las 5 de la mañana para hacerle café a los clientes del bar», señaló Javier.

Un buen mago no revela sus trucos

Javier sostiene que hacer un buen café es algo muy difícil y que son pocos los que lo pueden hacer bien. «Es muy difícil hacer un buen café, ya no quedan cafeteros como antes en la ciudad, cualquiera puede hacer un café en un día pero hacerlo bien, eso ya es otra cosa, son muy pocos los que lo hacen muy bien. En cualquier ciudad donde vayas se está perdiendo el oficio del cafetero», agregó.

A los 12 años Javier comenzó a trabajar en gastronomía y nunca lo dejó. «Hacer café es algo que me gustaría hacer hasta el final de mis días, así yo este en una pierna o en una silla de ruedas, yo voy a seguir haciendo mi pasión», remarcó Carballo.

Sobre su mejor momento en el rubro, el cafetero recordó que su pasado en El Rincón Español. «En ese bar llegue a tirar 6 kilos de café por día, lo cual es una locura, eso no lo hace nadie acá», declaró el gastronómico.

Sus clientes

Javier destacó que la relación con el cliente es algo primordial y que se siente en deuda con ellos. «Me conoce todo el mundo, me brindo a la gente, los clientes son amigos, yo atiendo y me hago amigo al ratito, es muy importante para mí tener una buena relación con los clientes, estoy muy agradecido con ellos, tengo clientes que los ví nacer y hoy siguen siendo clientes míos, eso es algo que no tiene precio», concluyó el último cafetero.

Por Luis «Pitu» Giordano

 

 

 

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