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La CGT ratificó la movilización para el 22 de agosto pero no fijó fecha de paro

El plenario de la CGT confirmó la movilización del 22 de agosto a Plaza de Mayo. Acordó también el llamado a un Comité Central Confederal (CCC), con facultad para avanzar con un plan de lucha. Pese a los reclamos de paro general no se definió una fecha y se optó por una salida intermedia como es el llamado a este comité. Lo más probable es que se haga antes de las elecciones generales de octubre.

Participaron del cónclave los gremios pertenecientes a la Corriente Federal (CF) y al Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Paréntesis: el taxista Omar Viviani, que conduce el MASA, no fue. Siguen los resquemores con el moyanismo. Tanto la CF como el MASA no avalaron la conducción del triunvirato el año pasado cuando fue elegido y se marginaron de las decisiones que tomara la Central obrera. Esta semana y «frente a los ataques del Gobierno y sus políticas económicas» decidieron reagruparse para «fortalecer el movimiento obrero camino a la unidad total».

En el microestadio del club Ferrocarril Oeste convergieron unos 2.500 asambleístas pero un número mayor quedó afuera por falta de capacidad. Hubo grupos de izquierda, de sindicatos y partidos, que se acercaron a las inmediaciones del estadio «para pudrirla», según contaron los organizadores a Clarín. Lo impidió justamente «la cantidad de compañeros que no pudieron entrar a Ferro y los frenaron». Hubo tensión pero no pasó a mayores.

Puertas adentro, se escucharon 12 discursos a lo largo de dos horas: todos críticos al Gobierno, claro está. Los más virulentos fueron los que se alistan en la CF, de extracción kirchnerista y que conduce Sergio Palazzo. De hecho, el bancario mocionó convocar al CCC, algo que no estaba contemplado originalmente en la conducción cegetista. Igual de duro fue el discurso del canillita Omar Plaini, que tiene su sindicato intervenido.

De hecho hubo un clima hostil a lo largo de la jornada hacía la conducción porque las bases pedían «paro general ya». Le dio crédito a la tribuna el triunviro Juan Carlos Schmid: «Sé que hay críticos a esta conducción. No seamos hipócritas. Hoy no hay un solo sindicato ni dirigente que toque pito y vayan todos al pie. Por eso hay un triunvirato».

Siguió el clima áspero cuando habló Leonardo Fabre, de la CF y conductor de uno de los cuatro gremios de la Anses. Pidió «disputarle el poder a este Gobierno de mierda» y siguió con el ataque, pero en este caso el blanco fue la CGT. «No existe por no tomar las medidas que hay que tomar». El portuario Schmid, notablemente ofuscado, pidió la palabra y lo ninguneó: «Hay que buscar el camino más inteligente porque los problemas de la Argentina no se van a resolver con un paro o una movilización«.

Antes del portuario, habló otro triunviro, Héctor Daer. Fue abucheado por «su discurso tibio». Los chiflidos venían del sector de Camioneros, la UOM pero también de Alimentación, sindicato que conduce su hermano Rodolfo. Los casos de PepsiCo y Cresta Roja vienen al rojo vivo e hicieron mella en el gremio.

El cierre estuvo a cargo de Schmid. Leyó el documento que la CGT tituló: «Por la cultura del trabajo y el pleno empleo por el crecimiento productivo con inclusión social por la defensa de la industria nacional». Son apenas dos páginas, pero muy duras contra las políticas de Cambiemos. Además de la movilización y el llamado al CCC, los otros puntos refieren a «no negociar los derechos de los trabajadores», «defender la vigencia de los convenios colectivos, el modelo sindical y el sistema de Seguridad Social», «proteger los puestos de trabajo frente a los despidos y suspensiones», «condenar y exigir el cese de las abusivas intervenciones en los sindicatos», «reclamar aumento a los jubilados y pensionados para afrontar los aumentos de precios», «fomentar la industria nacional y apoyar a las Pymes», «Inspecciones contra el trabajo no registrado».

Clarín

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