La comunidad diocesana de San Francisco celebró este domingo la clausura de su Primer Sínodo Diocesano, en una jornada que tuvo como lema “Francisco de Asís, semilla de vida eterna” y que coincidió con los 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís, patrono de la ciudad y titular de la diócesis.
Las actividades comenzaron en la capilla del Centro Educativo FASTA Inmaculada Concepción, donde el obispo Sergio Buenanueva presidió la apertura y bendijo las reliquias del santo patrono. Desde allí, se inició una procesión hacia la Iglesia Catedral, donde se desarrolló la celebración central.
Ante un templo colmado, Buenanueva presidió la Santa Misa, acompañado por el obispo emérito Baldomero Carlos Martini y el clero diocesano.

Durante la celebración se presentó el mensaje final del Sínodo, elaborado por una comisión integrada por un sacerdote, una religiosa y dos jóvenes laicos, y aprobado por la Asamblea Sinodal.
El documento establece una “hoja de ruta” pastoral para la diócesis, con ejes vinculados a una Iglesia misionera, la conversión pastoral, el acompañamiento y cuidado de los agentes pastorales y la renovación de la vida familiar y juvenil.

En su homilía, Buenanueva tomó como referencia el Evangelio de la fiesta del Tránsito y recordó el deseo de San Francisco de Asís de morir despojado de todo en la Porciúncula. En ese marco, planteó que la Iglesia local debe transitar el camino de la sencillez y el despojo para asumir la misión de Cristo.
Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando monseñor Daniel Cavallo, secretario general del Sínodo, hizo entrega de las actas oficiales y agradeció la confianza del obispo y el compromiso de las distintas comisiones y personas que participaron del proceso sinodal.





