Raúl Fassi es un médico jubilado de 71 años de la ciudad de San Francisco y que emocionó a muchas personas con su historia. Desde enero de este año, el hombre tuvo una gran perdida para su vida, falleció su compañera de vida, Vicky. Producto de dicha situación, Raúl estuvo en un pozo depresivo por un buen tiempo, incluso llegó a bajar 18 kilos pero un día decidió cambiar su vida.
Lo que cambió su mentalidad y su forma de ver las cosas fue el teatro, desde ese momento se sintió mucho mejor y empezó a salir del duelo de a poco. «Se cumplen 7 meses de que falleció mi mujer, acá estoy, mintiéndole para adelante, no quiero bajar los brazos, al principio uno tiene que adaptarse a la situación pero después uno tiene que hacer algo porque sino terminas hundido en el fango», manifestó Fassi.
«Mi mujer era una fumadora crónica y tenía EPOC, murió a los 57 años en enero de este año, era más joven que yo. Los primeros meses fueron terribles, quedarme solo era un desafío a la vida. El primer mes llegué a bajar 18 kilos de la depresión que tenía», agregó.

Por otra parte, Raúl decidió contar como era Victoria y destacó: «Mi mujer era muy compañera, estuvimos 17 años casados, desgraciadamente fumaba mucho y pasó lo que en algún momento iba a pasar, tuvo un paro cardiorrespiratorio, me afectó mucho porque ella era joven, es una vida perdida con 57 años, ella me banco muchas cosas, sobre todo en el duelo que tuve cuando falleció mi hija, me hubiera gustado hacer teatro junto a ella».
Salir del pozo y ver la luz en el teatro

En un momento muy delicado en su vida, Raúl decidió hacer algo diferente para cambiar la energía y seguir adelante, ese algo, fue el teatro. «Mis primeros pasos para trata de salir fueron tratar de salir a eventos que se hicieron en San Francisco y después empecé las clases de teatro de la Municipalidad, lo empecé para despejar la mente, me gustó mucho pero en un momento me sentí estancado por eso decidí empezar las clases con el director Adrián Vocos, me lo recomendó mi hijo que también hace teatro», expresó el vecino.
Asimismo, añadió: «Hace tres semanas que estoy yendo a las clases del grupo de teatro de Adrián, para mí fue un volver a vivir, mis compañeros me hacen sentir como uno más, como si me conocieran de toda la vida, me contagiaron mucha alegría y mucho entusiasmo, estoy sumamente agradecido con ellos».
El jubilado destacó la importancia de hacer teatro para él y argumentó: «En teatro uno deja de ser la persona y empieza a ser el personaje, eso es muy complejo, el factor psicológico es fundamental cuando vos estás en algo que te hace sentir bien no hay que dejarlo».
El apoyo de la gente y el mensaje a las personas que sufrieron perdidas

Cómo conclusión, Raúl decidió dejar unas palabras de aliento para las personas que están pasando por un duelo o por un momento delicado en su vida. «Para aquella gente que pasó circunstancias parecidas a la mía, le quiero decir que no se estanque en el duelo y que el teatro para mí es una gran opción para no pensar en la perdida, a mí me está haciendo muy bien, nunca hay que estancarse, si me veían como estaba en febrero y como estoy ahora, puedo decir que soy otra persona», manifestó.
Con respecto al apoyo de sus seres queridos, el médico indicó que fue muy importante para él y remarcó: «Me apoyó mucha gente y estoy eternamente agradecido, decidí que tenía que empezar a hacer algo para no hundirme y para seguir adelante, si uno elabora bien el duelo tiene chances de salir de está situación, lógicamente hay altibajos pero hay que asumir la realidad y no bajar los brazos nunca».
«Se puede salir adelante lo más importante es no bajar los brazos y hacer cosas que te gusten, nunca hay que darse por vencido porque todo pasa, ese es mi mensaje final», concluyó.
Por Luis «Pitu» Giordano





