La guerra en Irán agrava la desnutrición y la pobreza infantil en Nigeria

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El aumento de los precios de los combustibles y los alimentos, impulsado por el conflicto en Oriente Medio, profundiza la crisis humanitaria en Nigeria. Organismos internacionales advierten que millones de niños enfrentan un mayor riesgo de desnutrición y pobreza.

La guerra en Irán continúa generando consecuencias más allá de Oriente Medio y una de las regiones más afectadas es el norte de Nigeria, donde el incremento del costo de los combustibles y los alimentos está agravando la desnutrición y la pobreza infantil.

Uno de los casos que refleja esta realidad es el de Maryam Aminu, una mujer que vive en el estado de Sokoto, cuyo hijo de 18 meses volvió a ser diagnosticado con desnutrición. La familia atraviesa una difícil situación económica desde que su esposo perdió su trabajo como taxista debido al fuerte aumento del precio de la gasolina.

Según trabajadores sanitarios y organizaciones humanitarias, los casos de desnutrición infantil aumentaron en el norte del país como consecuencia del impacto económico derivado del conflicto en Oriente Medio. La región ya enfrentaba una grave crisis por la pobreza, la violencia de grupos armados y la inseguridad alimentaria.

A este escenario se suman las reformas económicas implementadas por el presidente Bola Tinubu, que incluyeron la eliminación de subsidios a los combustibles y la devaluación de la moneda. De acuerdo con un informe del Banco Mundial, unos 139 millones de nigerianos son considerados pobres o vulnerables.

Desde UNICEF advirtieron que, si el conflicto en Oriente Medio se prolonga, 23,4 millones de niños más podrían caer en la pobreza monetaria antes de fin de año, de los cuales al menos el 80 % se encontrarían en África y Asia.

La interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas, provocó un incremento global en los precios de los combustibles, los alimentos y los fertilizantes. En Nigeria, el valor del combustible pasó de 800 nairas por litro en febrero a 1.400 nairas en abril, impactando directamente en el costo de los productos básicos.

En los centros de salud de Sokoto también aumentaron las recaídas por desnutrición. Personal sanitario informó que decenas de niños que ya habían recibido tratamiento debieron volver a ser atendidos debido a la falta de una alimentación adecuada.

Especialistas advierten que el deterioro nutricional puede provocar retrasos en el crecimiento, afectar el desarrollo físico e intelectual de los niños y aumentar la deserción escolar, ya que muchas familias no cuentan con los recursos suficientes para sostener la educación de sus hijos.

Además, el encarecimiento y la escasez de fertilizantes ponen en riesgo la producción agrícola en el norte de Nigeria, una región que también enfrenta ataques de grupos armados y una creciente crisis humanitaria.

Mientras tanto, miles de familias continúan reduciendo la cantidad y la calidad de los alimentos que consumen cada día, reflejando cómo un conflicto internacional puede tener profundas consecuencias sociales y económicas a miles de kilómetros de distancia.

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