En los estudios de Radio Estación, María Eugenia Galliano compartió su experiencia con el «homeschooling», una modalidad que crece en la ciudad. Cómo funciona el sistema, los pilares obligatorios y el derribo de mitos sobre el costo y la socialización.
María Eugenia Galliano visitó la 102.5 para contar su experiencia en primera persona como una de las precursoras locales del homeschooling (educación en casa) en San Francisco, una decisión que ella misma asume entre risas que la convirtió en la «oveja negra más grande» del entorno por romper con lo establecido.
La decisión de apartar a sus hijos de los colegios comunes no fue un impulso improvisado, sino un proceso de profunda deconstrucción familiar. «Mi cabeza empezó a hacer ruido en el 2020, en donde es como que para mí todos los sistemas empezaron a caer, a desmoronar de una manera muy rápida, mi mente cambió, mi mente se abrió y empecé a escuchar otras voces», confesó Eugenia, detallando que comenzó investigando y siguiendo los pasos de una abogada experta de Buenos Aires.
El desencanto con el sistema tradicional
Antes de dar el gran salto, sus dos hijos (su hija mayor, Maite, que acaba de cumplir 16 años, y el varón, Uli, que este año cumple 15) completaron su educación primaria en la Escuela FABA Esteban, mientras que Maite alcanzó a cursar dos años de la secundaria en el IFA. Sin embargo, el día a día escolar comenzó a generarle profundas incomodidades a Galliano.
«Notaba docentes sin ganas de dar clases, docentes en donde era muy común gritar, donde era muy común siempre como responsabilizar a los niños de cosas que en realidad no estaban responsables».
Como ejemplo de ese desgaste cotidianizado, recordó la pérdida del clásico cuaderno de comunicaciones a manos de los «malditos grupos de WhatsApp»: «Se responsabilizaba a los chicos por una fotocopia que no habían llevado, y lo escuché yo, la docente los retaba porque los chicos no tenían la fotocopia. Pero eso había sido un mensaje al WhatsApp de los padres, y yo como mamá me había olvidado. ¿A los chicos hay que retar?». Ante este panorama, y ante la falta de alternativas presenciales en la zona, decidió actuar: «Estaba tan incómoda que dije, no me puedo quedar en un lugar quejándome, algo tengo que hacer».
¿Cómo funciona la educación en casa? Mitos y realidades
Lejos de lo que se suele pensar, Galliano aclaró de forma tajante que esto «no es llevar la escuela a tu casa», sino un sistema sumamente ordenado que se enseña desde la conciencia. Legalmente, se debe notificar formalmente al colegio tradicional el retiro de los menores de la escolaridad común y registrarse en plataformas internacionales. «Yo tuve que primero buscar asegurarme de tener una escuela, se llaman escuelas sombrillas, la mayoría, o todas, están radicadas en la parte de Florida, de Miami, y sí o sí tienen que estar avaladas por la AIA. Si no están avaladas por la AIA, corrés el riesgo de tener un súper problema», remarcó, asegurando que este aval internacional es lo que garantiza la validez y la apostilla necesaria para que el día de mañana los chicos inicien estudios terciarios o universitarios si así lo desean.
En cuanto al plano económico, derribó la creencia de que se trata de un método exclusivo para familias de alta capacidad adquisitiva. Al comparar los costos de las abultadas cuotas de colegios semiprivados locales, uniformes y útiles, la inversión en la escuela sombrilla estadounidense resulta accesible: «En la primera escuela en donde yo los inscribí eran 170 dólares anuales. No me parece mucho si lo prorrateo anualmente», añadiendo que incluso existen alternativas de plataformas gratuitas gestionadas por colaboradores.
Para el dictado de las materias obligatorias (Matemática, Lengua, Inglés), una profesora confecciona las currículas anuales y envía los materiales en formato PDF. En el caso familiar de Eugenia, el acompañamiento cuenta con un respaldo de lujo: «Tengo la suerte de que mi vieja es profe jubilada de matemática, ella los tiene y los va siguiendo. A ella le encantan las evaluaciones». El sistema no impone exámenes tradicionales obligatorios hacia la escuela internacional, sino que se envían informes periódicos del avance a conciencia de los chicos.
Deporte, socialización y un vacío legal en Argentina
Uno de los mayores temores sociales radica en el aislamiento de los menores, pero el homeschooling exige de forma estricta el cumplimiento de tres pilares fundamentales: educación, deporte y socialización. Sus hijos continúan plenamente integrados a sus círculos de amigos locales y realizan múltiples actividades fuera del hogar:
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Idiomas: Asisten de forma presencial a un instituto privado para aprender inglés, garantizando también ese espacio de interacción social.
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Deporte y Trabajo: Uli cuenta con una exigente rutina de muchas horas de entrenamiento y competencias deportivas. Por su parte, Maite practica equitación y, debido a su disponibilidad horaria, la entrenadora la convocó para dar clases a los más pequeños. Además, realiza aeróbica de competición en la academia de Diane Ananser, con un viaje próximo para disputar un torneo sudamericano en Buenos Aires.
Respecto al marco legal en nuestro país, la sanfrancisqueña detalló que existe un vacío administrativo. «En la Argentina no hay una legislación. Es como que hay un gris y como lo que no está prohibido está permitido…» Aun así, remarcó la tranquilidad que le genera estar totalmente respaldada por los pasos formales realizados ante cualquier eventualidad o denuncia.
Hoy, el modelo adoptado por los Galliano ya resuena con fuerza en los vecindarios de San Francisco, al punto de que varias familias locales (incluyendo padres con niños dentro del espectro autista que sufrían acoso escolar o discriminación) se han contactado con ella en busca de asesoramiento. El camino, que comenzó en soledad y con profundos miedos tras el egreso de la primaria de su hijo menor en 2023, hoy representa una realidad consolidada. «Hay una libertad que es fundamental, no solo libertad de tiempo, libertad de pensamiento, de expresión», concluyó de forma gratificante sobre una elección de vida que sus propios hijos defienden y ya sienten como propia.
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