La inflación de agosto volvió a desacelerarse en Córdoba, pero crece la presión sobre los hogares

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El Centro de Almaceneros registró una suba mensual del 1,8%, por debajo del 2,1% de julio. Sin embargo, el informe mostró un fuerte impacto sobre el consumo: más de la mitad de los hogares no logró cubrir la canasta básica alimentaria y aumentó el endeudamiento para afrontar gastos esenciales.

La inflación volvió a mostrar una desaceleración durante agosto en Córdoba. Según el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) del Centro de Almaceneros y Comerciantes Minoristas, los precios aumentaron 1,8% durante el mes, por debajo del 2,1% registrado en julio.

Con este resultado, la inflación acumulada durante los primeros ocho meses de 2026 alcanzó el 21,4%, mientras que la variación interanual llegó al 33,3%. El organismo proyecta una inflación anual cercana al 31,5%, siempre que no se produzcan cambios importantes en las principales variables económicas.

La evolución de los últimos meses muestra una desaceleración respecto del comienzo del año. El índice había alcanzado el 3,1% en febrero y el 3,29% en marzo, para luego bajar al 2,63% en abril, 2,4% en mayo y 1,87% en junio. Tras el 2,05% de julio, agosto volvió a ubicarse en niveles inferiores.

Uno de los principales factores fue el comportamiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentaron 1,6% durante agosto. El mismo porcentaje correspondió al rubro de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

Otros sectores registraron incrementos superiores, como Salud, con 2,1%; Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 2,2%; Bienes y servicios varios, también con 2,2%; y Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,3%.

Pero detrás de la desaceleración de los precios aparece una realidad económica más compleja para las familias cordobesas. Según el informe, un hogar de cuatro integrantes necesitó durante agosto $2.034.194 para superar la línea de pobreza y $1.108.074 para no caer por debajo de la línea de indigencia.

La Canasta Básica Alimentaria aumentó 1,6% durante el mes, acumuló una suba del 22,6% desde enero y registró un incremento interanual del 36,4%.

El impacto se refleja en el acceso a los alimentos. El 57,4% de los hogares relevados aseguró que no pudo cubrir satisfactoriamente la Canasta Básica Alimentaria, mientras que solo el 42,6% afirmó haber podido hacerlo.

Entre quienes sí lograron cubrirla, el 71,5% necesitó algún tipo de asistencia estatal, principalmente a través de la AUH, la Tarjeta Alimentar u otras prestaciones públicas.

El informe también mostró cambios dentro de los propios hogares. El 38,8% manifestó que algún adulto redujo la cantidad de comida que consumía para que los alimentos alcanzaran para el resto de la familia.

En los hogares con niños y adolescentes, el 28,3% señaló que algún menor tuvo que comer menos por falta de dinero, un indicador que aumentó respecto de julio.

Otro de los principales problemas es el endeudamiento. El 28% de los hogares aseguró haber necesitado pedir dinero prestado durante agosto para afrontar gastos básicos. El principal destino fue la compra de alimentos, con 25,3%.

La situación se profundiza al analizar cómo las familias financian su alimentación. El 88,7% de los hogares tuvo que recurrir a alguna forma de crédito o endeudamiento para comprar alimentos durante el mes.

Entre las modalidades más utilizadas aparecen la compra fiada en comercios de cercanía, con 38,7%; las tarjetas de crédito, con 37,3%; y el dinero prestado, con 12,7%.

La fragilidad económica también quedó reflejada en la capacidad de afrontar imprevistos. El 61% de las familias aseguró que podría mantener sus gastos durante menos de una semana si dejara de percibir sus ingresos habituales.

A su vez, frente a un gasto extraordinario de $150.000, el 51% afirmó que no podría afrontarlo y el 40% tendría que pedir dinero prestado. Solo el 9% podría resolverlo utilizando ahorros.

El escenario también afecta a los comercios de proximidad. Las ventas de alimentos cayeron 8,5% interanual en volumen durante agosto, incluso por encima del retroceso registrado en julio.

El informe advierte además sobre la situación de algunos establecimientos: el 5,8% de los comerciantes considera que su negocio podría volverse insostenible en menos de tres meses si se mantiene el actual nivel de ventas, mientras que otro 9,1% estima que podría resistir entre tres y seis meses.

Así, aunque la inflación cordobesa volvió a mostrar una desaceleración en agosto, el informe del Centro de Almaceneros advierte que la baja en el ritmo de los precios todavía no se traduce en una mejora equivalente en el consumo, los ingresos y la situación financiera de los hogares.

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