La situación judicial de la cooperativa láctea SanCor sumó un nuevo capítulo luego de que el juez del concurso de acreedores, Marcelo Gelcich, intimara a la empresa a cumplir en un plazo de 24 horas con la entrega “integral” de información clave, bajo apercibimiento de aplicar sanciones previstas en la Ley de Concursos y Quiebras.
La orden judicial fue emitida este martes y se fundamenta en que la firma no habría presentado en su totalidad la información requerida el 17 de octubre de 2025, cuando el entonces magistrado a cargo del expediente, Gustavo Vales, solicitó datos vinculados a la operatoria de la compañía, relaciones con otras firmas y el flujo de fondos.
En la resolución, Gelcich señaló: “Intímase a la concursada que cumplimente íntegramente con lo solicitado mediante proveído de fecha 17/10/2025, en el término de 24 horas y bajo apercibimientos de ley (art. 17 LCQ)”, dejando en claro que el incumplimiento podría derivar en medidas más severas.
El artículo 17 de la Ley de Concursos y Quiebras establece que, ante la omisión de información, ocultamiento de bienes o falsedad en perjuicio de los acreedores, el juez puede separar a la empresa de la administración y designar un reemplazante. En ese marco, la normativa habilita la designación de un coadministrador, veedor o interventor controlador, con las facultades que el magistrado disponga.
Fuentes vinculadas al expediente interpretaron el reclamo judicial como una señal de que “algo va a pasar” respecto del futuro inmediato de la compañía. Desde el entorno de SanCor, en cambio, relativizaron la intimación y explicaron que se trata de requerimientos habituales en el marco del concurso, relacionados con la información de la marcha del negocio, asegurando que la empresa “hoy está trabajando bien”.
SanCor se encuentra en concurso de acreedores desde febrero pasado, en el contexto de una crisis que se arrastra desde 2017. Tras una reestructuración que no logró consolidarse, la cooperativa volvió a caer en dificultades financieras y, pese a la venta de activos y marcas históricas —como flanes, postres y el emblema Las Tres Niñas, transferido a Adecoagro—, no logró recuperar su nivel de actividad.
En su pico de producción, la láctea llegó a procesar más de cuatro millones de litros diarios, cifra que con el paso de los años se redujo a menos de 300 mil. En paralelo, la planta de personal también sufrió un fuerte achicamiento, reflejando la profundidad de la crisis que atraviesa la histórica cooperativa.





