Así lo informó el presidente de la institución, Fernando Godoy, quien alertó por la gravísima situación del club y pidió por la colaboración de todos los ciudadanos y del Estado para revertir esto.
La compleja situación económica que atraviesa el país golpea de lleno a los clubes de barrio y San Francisco no es la excepción. El Club La Milka confirmó que su Comisión Directiva analiza seriamente la posibilidad de no participar en la temporada 2026 de la Liga Regional de Fútbol, una decisión que estaría motivada principalmente por la falta de recursos para afrontar los elevados costos de la competencia.
En diálogo con Radio Estación 102.5, el presidente de la institución, Fernando Godoy, junto al vicepresidente Juan Carlos Allegranza, explicó que el comunicado difundido días atrás “se lanzó con todo el dolor del mundo”, pero responde a una realidad que hoy resulta imposible de esquivar. “Somos un club humilde, un club de barrio, y no estamos ajenos a la situación económica del país”, señaló.
Números que no cierran y una definición inminente
La definición deberá llegar en los próximos días, ya que el plazo para confirmar la participación vence el 13 de febrero. Mientras tanto, el club continúa entrenando con normalidad y la dirigencia asegura que hará todo lo posible para seguir en competencia. “Vamos a hacer lo imposible para estar, pero necesitamos el apoyo de toda la ciudad, porque La Milka no es solo del barrio, tiene jugadores de toda San Francisco”, remarcó Godoy.

Uno de los puntos centrales es el costo que implica sostener el fútbol federado. Según detalló el presidente, “hacer fútbol hoy sale alrededor de 120 millones al año”, una cifra que incluye gastos de liga, carnets, pases, arbitrajes, seguridad, viajes y mantenimiento general del club. “No le pagamos a los jugadores ni a los técnicos, todos vienen de manera voluntaria. Aun así, los números no cierran”, explicó.
A esto se suma una fuerte caída en la recaudación. “Antes vivíamos prácticamente de la gente que venía a la cancha, pero hoy una familia tipo tiene que pagar una entrada de casi $8000 y directamente dejó de venir”, sostuvo. Además, aclaró que el valor de las entradas es fijado por la Liga y que La Milka históricamente cobró por debajo del máximo permitido “por una cuestión económica y social”.
Ante este escenario, la institución lanzó una rifa y una campaña para sumar socios. La propuesta apunta a alcanzar los 500 socios con una cuota mensual de $5.000. “Hoy eso te alcanza para pagar la luz, no mucho más”, reconoció Godoy, quien insistió en que el esfuerzo del barrio existe, pero no alcanza. “La predisposición de la gente está, pero necesitamos apoyo de más arriba”, enfatizó.

En ese sentido, el presidente fue claro al pedir una mayor presencia del Estado. “Los clubes de barrio no se sostienen solos. Necesitamos el apoyo municipal y provincial. Tenemos todos los papeles en regla para recibir subsidios, pero siempre quedamos al final”, expresó, y agregó que otras instituciones han recibido aportes millonarios que La Milka nunca tuvo.
El rol social del club y el pedido de apoyo estatal
Más allá de lo deportivo, Godoy remarcó el rol social que cumple el club en el barrio. “No es solo fútbol. El club es un lugar de contención para las familias y para los chicos. Si el club se cierra, el problema social que surge es muy grande”, advirtió. En esa línea, recordó que La Milka es una institución inclusiva, con casi 90 años de historia, y que sostiene actividades sin cobrar cuotas elevadas.
En este sentido, el cierre de sus puertas aparece como una opción concreta, ante los conflictos existentes. “La verdad es que es una gran posibilidad”, reconoció Godoy, quien cuestionó los costos actuales de la competencia: “Los valores de la Liga no son reales a lo que estamos viviendo económicamente”.
Mientras se esperan definiciones, desde el club apelan a la solidaridad de la comunidad y a una respuesta política que permita sostener a las instituciones barriales.





