El Club Atlético La Milka presentó oficialmente el proyecto “Más que fútbol, La Milka una comunidad”, una iniciativa que busca integrar, contener e incluir a niños, jóvenes y familias del barrio a través de un trabajo colectivo con profesionales de distintas áreas.
Durante la conferencia de prensa se remarcó que la prioridad no es lo deportivo, sino la inclusión. “Para nosotros es muy histórico presentar este proyecto. Lo principal es la inclusión. El club tiene como prioridad no lo deportivo, sino el trabajo social de un barrio bastante grande que a veces es apartado”, expresaron los dirigentes.
El proyecto cuenta con equipos de profesionales que trabajarán en áreas como discapacidad, género, niñez, adolescencia y talleres de prevención social. En septiembre se pondrá en marcha el primer taller en el marco del “Septiembre Amarillo”, con foco en la prevención del suicidio en adolescentes y jóvenes.

Los referentes del club destacaron que todo el trabajo se hace “a pulmón”, sin apoyo oficial ni recursos municipales. “Acá somos 7, 8, 10 locos que sostenemos el club como podemos. Estas chicas profesionales se sumaron a donores para armar un equipo bárbaro. Esto es un paso muy importante porque la inclusión en los clubes es fundamental”, remarcaron.
Además, señalaron que La Milka es un barrio de trabajadores y que el club se sostiene gracias al esfuerzo de directivos, jugadores y familias. “Lo que se hace en un club de barrio todos los días es muy importante. Hoy son chicos de 10, 12, 15 años, pero mañana van a ser personas, y necesitan acompañamiento”, remarcaron.
En diálogo con Radio Estación 102.5, Fernando, dirigente del club, sostuvo que se trata de un día histórico. “Más que para el club, esto es para la sociedad. Más de 200 personas entrenan a diario y no es solo fútbol. Queremos crecer en lo social, profesionalizar un área como la tienen los clubes grandes. Para nosotros es un orgullo”, afirmó.

También adelantó que se habilitará un espacio para donaciones a través de las redes sociales del club. “Esto también demanda recursos, no se arregla solo con voluntad. Pero lo importante es que está la gente, están los profesionales y el club sigue creciendo. Todo es a pulmón y con el trabajo desinteresado de las chicas, que no cobran un peso. El Estado debería apoyar más, porque vivimos en un barrio muy humilde de gente trabajadora”, concluyó.

