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La «Ñata», cosiendo una vida

La «Ñata», cosiendo una vida

Noemí María Lucía Passera es una vecina que reside en el barrio Consolata de la ciudad de San Francisco, pero la gente no la conoce por ese nombre, sino que la reconocen como «La Ñata», la que se encarga de hacer los vestidos, de arreglar la ropa, la modista del barrio.

«Ñata» tiene 89 años, pero su amor por la costura arrancó a los 12 años de edad, con lo cual, hace aproximadamente 77 años que cose. A raíz de esto, la vecina, contó su historia y destacó: «Nací en Las Petacas, soy la única de las fundadoras que queda viva, ya no hay más ninguna más que yo, he vivido toda la vida en Las Petacas y hace 21 años que vivo en San Francisco».

Además, habló como fueron sus comienzos en la costura y explicó: «A los 12 años termine la escuela y no había nada para hacer en el pueblo, más que el primario, es por eso que mi mamá me mandó para que aprenda a coser, fui de una señora que se llamaba Selmira Panero, una mujer muy recta y muy exigente pero bueno, yo aprendí,».

A los 14 años hizo su primer vestido, algo que cuenta con mucho orgullo. Luego comentó que a los 18 años contrajo matrimonio con el primer novio que tuve y que a los 19 años tuve su primera hija. «Al principio no tenía la maquina, después la compramos y bueno, así siguió mi vida», añadió.

Una lista interminable de vestidos

Los vestidos de casamiento que hizo para su familia

Passera charló sobre la cantidad de vestidos de novia que hizo a lo largo de su vida y contó: «Hice muchos vestidos de novia, más de 100 seguro, un día quise contar cuantos hice pero es algo incalculable, realicé muchos vestidos de novia para localidades de toda la región, no se donde no fui para hacer un vestido, además hice todas clases de vestidos, porque en el pueblo no había muchas modistas».

Por otra parte, se refirió a las noches interminables de trabajo para poder llegar a tiempo para entregar el vestido. «Me pasé noches y noches sin dormir, porque los vestidos de novia se hacen al último porque las novias siempre adelgazan la última semana y esas noches para eran de poco dormir para mí», manifestó.

Los cambios en la moda

«Si yo cosiera a lo que aprendí solamente no haría nada, la moda se renueva constantemente y hay gente que a lo mejor es grande y no quieren renovarse a la moda que se usa, yo no, me adapto siempre a lo que se usa, porque sino no cosería nunca, yo sigo a lo que me pide la gente y me adapto a eso»

Un amor inquebrantable 

A su vez, «Ñata» explicó que es lo que siente por la costura y contó que significa para su vida. En este sentido, expresó: «Tengo amor por la costura, es como cualquier trabajo que vos te guste, cuando me enfermé y me agarró una flebitis en una pierna, me tuvieron que internar y hacer un tratamiento, en ese momento mis hijos me dijeron que deje de coser y yo les dije que me perdonen pero que de coser no iba a dejar, esto es mi vida, sino, ¿Qué hago todo el día?, no se puede estar sin hacer nada».

Su gran compañera

«A mí me encanta la costura, es mi vida, no la voy a dejar nunca, por lo menos mientras tenga la memoria, porque hay mucha gente que a mi edad ya se pierde, gracias a Dios eso no me pasa a mí, pero la costura es mi vida, que no la dejo todavía ahora porque me encanta», concluyó.

En la actualidad, la modista sigue cosiendo y parece que es algo que no va a cambiar nunca. Los clientes la eligen por su gran gusto y prolijidad, es por eso que mucha gente sigue llevándole prendas para diseñar y para arreglar. Sin lugar a dudas, «Ñata» es una de esas personas que ama lo que hace.

 

 

 

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