La ONU llega a Sudán para abordar la situación por el enfrentamiento armado

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El jefe de Asuntos Humanitarios, Martin Griffiths, arribó al país africano que padece un combate donde más de 330.000 personas tuvieron que huir.

El jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, llegó este miércoles a Sudán para abordar la situación en el país africano, donde enfrentamientos entre facciones militares estallados el 15 de abril dejaron centenares de muertos y millones de civiles atrapados entre intensos combates que continúan, pese a una tregua acordada.

«Acabo de llegar a (la localidad de) Puerto Sudán para reafirmar el compromiso de la ONU con el pueblo sudanés», dijo Griffiths en un mensaje publicado en su cuenta en la red social Twitter, en la que expresó su «admiración» por la «incansable dedicación de la comunidad humanitaria y los voluntarios locales, que hacen todo lo posible para ayudar».

Griffiths exigió que las partes implicadas en los combates se comprometan, al más alto nivel y públicamente, a garantizar la seguridad en la entrega de ayuda humanitaria.

«Estos compromisos son una condición previa a una acción humanitaria a gran escala», indicó el funcionario, citado por la agencia de noticias AFP.

Seis camiones de ayuda humanitaria fueron saqueados hoy cuando se dirigían a la región de Darfur, donde tienen lugar los peores combates.

Según la ONU, la semana pasada hubo un centenar de muertos en esta región. 

En medio de esta situación caótica, tres cooperantes de la ONU murieron y las reservas de material humanitario, incluido el de las agencias de Naciones Unidas y de los hospitales, fueron saqueados.

Arabia Saudita, mediadora en el conflicto, informó de un ataque y del saqueo por parte de «un grupo armado» de su oficina cultural en la capital Jartum.

La Unión Africana (UA) instó, por su parte, a evitar «una acción dispersada» que impediría una «reanudación del proceso político».

Los combates, sobre todo en Jartum y Darfur, causaron más de 550 muertos y miles de heridos, según un último balance.

Más de 330.000 personas tuvieron que huir y, según la ONU, otras 100.000 se refugiaron en países vecinos.

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