La licenciada María Cristina Isoba, quien preside la Asociación Civil que promueve la seguridad vial, emitió un comunicado con base en el accidente producido en nuestra región donde fallecieron 4 personas en la ruta 19 entre Arroyito y El Fuertecito.
Por medio de un comunicado, remarcó la gravedad de circular sin respetar las normas de tránsito: «¿No conocen las normas de tránsito y las máximas de velocidad? ¿O se quieren matar? Nada de eso.
Un estudio difundido esta semana por la AACS corroboró una realidad ya estudiada hace más de 25 años por Luchemos por la Vida, que la mayoría de las personas conoce las normas de tránsito, pero no las respeta. En el año 2000, Luchemos por la Vida publicó internacionalmente un estudio basado en 618 encuestas y miles de observaciones sistemáticas de comportamientos, y llegaba a la misma conclusión.
El problema: Baja percepción del riesgo = riesgo elegido
Las personas se mueven en el tránsito, como en la vida, en función de lo que creen que los beneficia, y aprenden de su propia experiencia y la del entorno próximo.
Saben que se están arriesgando, pero creen que el riesgo es ínfimo y que tomarlo los beneficia. Así, deciden, por ej. ir a más velocidad que la permitida, conducen habiendo bebido alcohol, no respetan los semáforos, utilizan el celular mientras conducen, no usan el casco, conducen usando el celular, no usan el cinturón de seguridad, etc. Y en la medida en que lo hacen y nada “malo” les sucede su percepción de riesgo disminuye, creen que el riesgo es ínfimo. Y su comportamiento de riesgo se afirma.
Qué hacer: Educar, controlar y sancionar
Las campañas de concientización masiva y la educación resultan importantes para contribuir a cambiar esta baja percepción del riesgo, a partir de una comprensión del sentido de las normas y la interdependencia que tenemos unos de otros en el sistema del tránsito. Pero no son suficientes.
El Estado, responsable por la seguridad de las personas, debe fiscalizar el cumplimiento de las normas de tránsito y castigar con celeridad y eficacia a los que se arriesgan poniendo en peligro su vida y la de los demás. Controlar y sancionar es desalentar esos comportamientos, cambiar la ecuación riesgo-beneficio. Si creen que tienen todo bajo control, podrán pensar en los perjuicios de ser sancionados por su conducta de riesgo. Los controles eficaces y las sanciones efectivas modifican la percepción del beneficio de infringirlas.
En Argentina, los controles son pocos, e ineficaces y las sanciones son mínimas y tardías.
Es una de las principales causas de mortalidad en el tránsito«.
Aunque en el análisis no lo menciona, se conoce que según la causa en curso el Fiat 147 circulaba con exceso de pasajeros, sin luces reglamentarias y aún no se determinó si superaba la velocidad mínima. La camioneta embistiente era manejada por un conductor inhabilitado y no se conoce si circulaba respetando la velocidad máxima permitida.
Cabe recordar que la colisión costó la vida de tres niños y su padre, mientras que la madre y dos adolescentes más que iban en el auto resultaron con lesiones.
Tragedia en Ruta Nacional 19: Detenido el conductor del VW Bora

