La organización La Luciérnaga atraviesa una situación crítica con su sala de música, un espacio que durante años fue clave para la contención, el aprendizaje y la expresión artística de cientos de chicos y chicas de la ciudad.
Según dieron a conocer desde la institución, el lugar quedó inutilizable debido a problemas de humedad y filtraciones, lo que no solo impide su uso cotidiano, sino que además pone en riesgo instrumentos, equipos y materiales de trabajo. La sala funcionaba como un punto de encuentro donde la música se convertía en una herramienta de inclusión y desarrollo personal.
Debido a estos problemas, los ensayos actualmente se realizan en el patio de la institución, según informaron.
Pese a este difícil escenario, desde La Luciérnaga remarcaron que el proyecto sigue en pie y que el objetivo es reconstruir el espacio para que vuelva a cumplir su rol dentro de la comunidad. En ese sentido, lanzaron un pedido solidario abierto a vecinos, empresas y organizaciones que puedan colaborar con materiales, mano de obra o aportes económicos.
“La música no se detiene”, es el mensaje que impulsa esta iniciativa que busca recuperar un lugar emblemático para la institución. Quienes deseen ayudar o acercar propuestas pueden comunicarse directamente con la organización.
Aquellas personas que deseen colaborar de alguna manera, pueden contactarse online a través de sus redes sociales (a sus cuentas de Instagram y Facebook) o de manera presencial en Avellaneda 255.
La convocatoria está abierta a toda la comunidad de San Francisco, con la intención de que, una vez más, el trabajo colectivo permita sostener y fortalecer un espacio que ha sido fundamental para muchas infancias y juventudes.
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