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Las autoridades anunciaron más refuerzos policiales en Río de Janeiro ante la creciente ola de violencia

El Gobierno brasileño anunció el jueves el envío de nuevos refuerzos policiales al estado de Río de Janeiro para hacer frente a una inusitada ola de violencia que ha provocado lo que las autoridades regionales consideran como la mayor crisis de seguridad pública en las últimas décadas.

Los refuerzos fueron anunciados tras una reunión este jueves en la que el presidente brasileño, Michel Temer, analizó la grave situación de seguridad pública y los altos índices de criminalidad en el estado más emblemático de Brasil con el gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao.

El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, que también participó en el encuentro, dijo en una rueda de prensa que el Gobierno federal ayudará a las autoridades regionales a enfrentar la ola de violencia con el envío a Río de otros 420 agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad y de 380 agentes de la Policía Federal de Carreteras.

En Río de Janeiro ya actúan desde mayo pasado 200 agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad, un grupo policial de elite integrado por agentes seleccionados en todo el país y que el Ministerio de Justicia destina a regiones que necesitan provisionalmente refuerzos policiales.

Los 620 agentes de esta fuerza federal permanecerán en Río de Janeiro por al menos los próximos 18 meses y ayudarán a la Policía Militarizada regional a reforzar la vigilancia en las calles.

Los 380 agentes de la Policía Federal de Carreteras, por su parte, ayudarán a reprimir el robo de cargas, modalidad delictiva cuyos índices se han disparado en Río de Janeiro y que tiene en jaque a los transportistas, que amenazan con suspender los abastecimientos en la segunda mayor ciudad de Brasil.

El ministro del Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia brasileña, Sergio Etchegoyen, que igualmente participó en la reunión junto con el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, aseguró en la misma rueda de prensa que la disposición del Gobierno es ofrecer su ayuda hasta que las fuerzas regionales de Río de Janeiro puedan garantizar la seguridad pública.

Jungmann dijo igualmente que las Fuerzas Armadas acuartelarán en Río de Janeiro un comando especial capacitado para acciones de seguridad pública y que estará a disposición de la gobernación para ayudar en operaciones puntuales.

El ministro aclaró que esos militares no patrullarán permanentemente las calles de Río de Janeiro, como lo hicieron durante los Juegos Olímpicos que esta ciudad organizó en agosto pasado, pero podrán ser usados en operaciones específicas en caso de que la policía necesite de refuerzos.

La escalada de violencia de los últimos meses en Río coincide con la grave crisis económica que obligó al gobernador regional a declarar el estado de calamidad financiera (quiebra) por carecer de recursos para cumplir las obligaciones del Gobierno.

Entre los recursos que fueron recortados figuran los extras que eran destinados a los policías para que aumentaran sus horas de trabajo y los que garantizaban la contratación de nuevos agentes, lo que ha reducido el efectivo policial de Río de Janeiro en cerca de 3.800 hombres en los últimos dos años.

La situación se ha agravado igualmente por el aumento del número de policías asesinados en Río de Janeiro, que en lo que va del año ya llega a 89, y por la corrupción en los cuerpos policiales.

Además del aumento de las tasas de homicidios y asaltos, también ha crecido en Río de Janeiro el número de tiroteos en las calles, hasta un promedio de 15 diarios este año.

Los robos de cargas a camiones han crecido en un 21%, hasta 1.041 en mayo, lo que es atribuido a la decisión de las organizaciones criminales, como Comando Vermelho (CV), la mayor banda de Río, de diversificar sus negocios y no limitarse al tráfico de drogas, el delito más combatido.

Infobae

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