Las ventas cayeron un 18% en Córdoba y crece el fiado para comprar alimentos

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Los comercios de zona céntrica y grandes shopping registraron una caída de 18% interanual en junio. En los barrios, no repunta la compra de comida y crece el fiado.

A pesar de que el principal logro macroeconómico a nivel nacional es la desaceleración de la inflación, la recuperación de la economía real todavía no se refleja en los bolsillos. Los últimos informes de las principales entidades comerciales de Córdoba muestran una fuerte caída de las ventas, un deterioro persistente de la rentabilidad y un preocupante endeudamiento de las familias cordobesas para poder adquirir productos básicos de consumo.

Según datos aportados por la Cámara de Comercio de Córdoba, las ventas minoristas sufrieron un desplome del 18% interanual durante junio en unidades, acumulando una tendencia recesiva que comenzó a profundizarse en marzo. Asimismo, la rentabilidad comercial retrocedió un 20% en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que obliga a los comerciantes a resignar márgenes de ganancia para sostener la actividad. El clima del sector sigue siendo crítico, ya que apenas el 11% de los empresarios aseguró haber cumplido con sus expectativas de venta para este período.

El panorama se vuelve aún más delicado en el rubro más sensible: la alimentación. El Centro de Almaceneros de Córdoba registró que las ventas en comercios barriales de alimentos retrocedieron un 8,6% interanual en junio, a pesar de que la inflación de ese mes fue de apenas el 1,87% (la más baja en once meses) impulsada por la estabilidad en los precios de la carne vacuna. Sin embargo, esta moderación de precios no bastó para recomponer el poder adquisitivo; el informe social revela que el 56,6% de los hogares no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria y un 53,2% tuvo que reducir la cantidad diaria de comidas por falta de recursos.

Para poder alimentarse, nueve de cada diez hogares debieron recurrir al financiamiento: un 39,3% utilizó el fiado en almacenes de barrio, un 38,4% pagó con tarjeta de crédito y el 11,2% restante pidió dinero prestado. Esta modalidad de subsistencia ya impacta directamente de forma negativa en los propios comerciantes de cercanía, dado que la morosidad en las cuentas fiadas alcanzó el 28% y los niveles de incobrabilidad treparon al 17,7%, poniendo en serio riesgo la sostenibilidad financiera de los pequeños negocios barriales.

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