Le dieron el alta a Pablo Favaz: «Lo tengo vivo, que es lo que más me importaba»

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El pasado jueves 24 de marzo, Pablo Favaz fue intervenido en el Hospital José Bernardo Iturraspe, luego de que su madre, Mónica, se había encadenado en el nosocomio local para que operen a su hijo.

Pablo tiene 19 años y estuvo internado en la Unidad de cuidados intensivos (UTI) del establecimiento de salud por varios días. El joven lleva dos años luchando contra la epilepsia refractoria crónica y es por ello que tuvo que ser atendido.

Afortunadamente la operación fue un éxito y Pablo hoy se encuentra en su casa junto a su madre. La cirugía que le realizaron reducirían las convulsiones y mejoraría la calidad de vida del joven.

En dialogo con Radio Estación 102.5, la madre de Pablo, Mónica Favaz, brindó detalles del estado de salud de su hijo y contó como será su vida a partir de la operación. «Lo tengo vivo, que es lo que más me importaba», dijo.

A pesar de que la intervención fue «muy complicada», Mónica contó que Pablo «se encuentra muy bien». Y detalló: «El todavía tiene los puntos, pero físicamente está bien, come y habla».

«El tiene epilepsia refractoria crónica en el parietal derecho y parietal izquierdo, operaron el parietal derecho porque el convulsionaba muchísimo, cada tres minutos, y eso le afecta el cuerpo, la movilidad, no camina, no hablaba, no comía», relató.

En referencia a la intervención y los pasos a seguir, expresó: «Tiene muy poquitas convulsiones, ha tenido una sola, apenas lo operaron tuvo tres, después lo pusieron en coma farmacológico. Tiene un sangrado en el lado de la operación y el cuero cabelludo que eso va disminuyendo, y ahora tiene que hacer la rehabilitación del lado izquierdo del cuerpo».

El padecimiento comenzó a los 16 años de vida, y en sus peores días llegó a tener entre 30 y 40 convulsiones. «De milagro pasaba a la terapia. No le ha pasado lo peor porque Dios no ha querido», aseguró.

En torno al impacto de las convulsiones en su día a día, comentó que «no lo dejaba comer, hablar, no lo dejaba hacer nada». Posterior a la operación, aunque sigue teniendo el máximo de anticonvulsivos, podrá tener una mejor calidad de vida.

Su protesta en el Hospital

El pasado 22 de marzo, la desesperación por ver a su hijo en óptimas condiciones llevó a Mónica a tomar una medida de fuerza para que sus reclamos sean escuchados: se encadenó en el Hospital Iturraspe.

«Yo vengo luchándola con el desde hace muchísimo tiempo. Pablo estuvo durante un año y medio muchísimas veces internado, no había otra solución más que la solución. No se porque esperaban tanto, no se cual era el problema. Lo único que yo sabía era que Pablo necesitaba eso para poder vivir», dijo Mónica.

En cuanto a la medida, aseguró: «No se si estuvo bien o mal, pero era una desesperación de un año y medio, no solo de un día, de verlo a el cada día más se me estaba apagando y consumiendo, porque es una enfermedad muy fea. Obvio que con la operación calma, sigue teniendo el mismo problema desde el lado izquierdo, pero con la medicación desde el lado izquierdo está bien».

En torno a la intervención quirúrgica, expresó:  «Yo se que la operación era muy riesgosa pero yo tenía fe de que los médicos iban a lograr lo que realmente necesitaba Pablo». Y aseguró: «Esta es la posibilidad que pueda tener una vida medianamente normal».

A pesar de la protesta que llevó a cabo, a le agradeció al personal del Hospital J. B. Iturraspe: «Les agradezco por mas que se hayan enojado o no, les agradezco de corazón porque era lo que Pablo necesitaba». Y destacó: «Me ayudaron todos, son unos seres humanos increíbles y lo han llenado de amor a Pablo».

A Pablo, le deseó: «Le deseo que sea feliz como pueda. El quería estar con su familia, sus amigos. El entiende pero no comprende».

https://www.youtube.com/watch?v=c-5GkWefmBw&ab_channel=estaciontv

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