Los dos desconocidos que salvaron la vida del otro sin saberlo

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La única esperanza de vida para el doctor Nick Embleton, aquejado de un raro tipo de cáncer de sangre, era un trasplante de médula ósea.

Al no encontrar un donante compatible en Reino Unido, la búsqueda se extendió por todo el mundo. Y fue gracias a una donación que en su momento fue anónima que el médico británico pudo salvar su vida.

Lo que no supo entonces fue que al recibir esas células madre puede que también le haya salvado la vida a su donante, Marius Wener, un joven alemán que encontró un propósito para vivir en un momento que tenía pensamientos suicidas.

Dos años después, estos dos «hermanos de sangre» se encontraron por primera vez.

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