Tras la filtración de videos grabados por su ex, Jesica Cirio, donde se observan fajos de billetes en valijas y cajones, los argumentos para justificar el hallazgo repiten un histórico patrón de excusas ante los hechos de corrupción en la provincia de Buenos Aires.
A pocas horas de la aparición de las imágenes que muestran un vestidor repleto de dólares, comenzaron a escucharse las coartadas más insólitas del arco político. Del mismo modo que en causas anteriores se habló de «fotocopias» o de simple «gente contando plata», la defensa argumentó ante el periodista de La Nación, Diego Cabot, que los billetes encontrados en el vestidor del matrimonio Cirio-Insaurralde eran de cotillón. Estimaciones periodísticas de Carlos Pagni calculan que en ese lugar podría haber cerca de 10 millones de dólares, una cifra inalcanzable para cualquier trabajador promedio.
Para comprender el origen de estos recursos, es necesario revisar el historial del exintendente de Lomas de Zamora. En los años 90, Martín Insaurralde se introdujo en el mundo del control del juego bonaerense tras casarse con la hija de Hugo Toledo, funcionario clave de Eduardo Duhalde. Más tarde se convirtió en la mano derecha de Jorge Rossi, titular del Instituto Provincial de Lotería y Casinos. Ese conocimiento estratégico fue su principal valor para la política general. Bajo su órbita se manejó una caja multimillonaria que pasó de recaudar 15.694 millones de pesos en 2013 a 178.629 millones de pesos en 2024.
La caja política y el pacto de silencio
Cuando el oficialismo provincial perdió las elecciones de medio término en 2021, la conducción de Cristina y Máximo Kirchner intervino el gobierno de Axel Kicillof para imponer a Insaurralde como jefe de Gabinete. La condición del lomense fue rotunda: colocar a Omar Galdurralde al frente de la Lotería bonaerense. Esta designación demuestra que el verdadero motor del acuerdo siempre fue el manejo de la caja financiera.
El escenario actual deja en evidencia una marcada indignación selectiva. Mientras que sectores opositores desplegaron marchas, clases públicas y pedidos de interpelación inmediatos ante las denuncias que salpican al actual jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, frente al escándalo de las valijas de Insaurralde optaron por el silencio absoluto. Esta conducta busca presentar el hecho como un caso aislado de un «chorro suelto», omitiendo que podría tratarse de una estructura delictiva organizada para recaudar fondos a través de distintas áreas del Estado.
Finalmente, el análisis del canuto financiero —los ahorros ocultos que usualmente representan solo una porción del patrimonio real— proyecta que la fortuna total investigada podría superar los 50 millones de dólares. A pesar de la gravedad institucional, el entramado se sostiene sobre una firme omertá o pacto de silencio corporativo y mediático que busca tapar la impudicia del manejo del poder, dejando ahora la responsabilidad final en manos de la Justicia.
Los videos con bolsas repletas de dólares que podrían complicar a Insaurralde y Jésica Cirio





