La capilla del Colegio FASTA será escenario este jueves 27 de noviembre, a las 20.30, del estreno local de la obra coral «Una Misa para Laura», una misa compuesta por Marcelo Valva y dedicada a la figura de Laura Vicuña.
El concierto reunirá a tres coros y más de 60 artistas en escena. Para el compositor, que vuelve a trabajar con agrupaciones locales tras varias visitas previas, esta presentación representa “un privilegio” y un reencuentro con una obra que no se interpreta desde 2008.
Ana Celli Anselmi, directora anfitriona del proyecto, celebró que finalmente pueda concretarse un sueño largamente esperado: “Tenemos el privilegio de poder estrenar esta obra tan hermosa. Y además, el privilegio de que el mismísimo autor nos pueda dirigir y transmitir todo lo que él pensó cuando la compuso”.
Valva explicó que la obra nace de su vinculación histórica con Junín de los Andes y la figura de Laura Vicuña, la primera beata argentino-chilena.
“Ella tiene una vida de sufrimiento y de enfermedad bastante grande”, señaló, al repasar las circunstancias familiares y sociales que marcaron a la niña que vivió en la Patagonia a comienzos del siglo XX. El compositor subrayó que en la región “toda la cultura mapuche y la occidental están en perfecta simbiosis”, y destacó que la obra también recoge esa convivencia.
El origen concreto de la misa se remonta al encargo que recibió para acompañar la inauguración del nuevo complejo religioso de Junín de los Andes. “Me encargan escribir una obra sobre la historia de Junín, y uno de sus números hacía referencia a Laura Vicuña. Años después, me encargan otra obra nueva dedicada exclusivamente a ella”, recordó.
La misa —para coro, orquesta de bronces, percusión y órgano— fue estrenada en 2008 y consta de cinco partes tradicionales del ordinario litúrgico
Su creación implicó un proceso de documentación e investigación extenso: “Todo ese material te lleva un año recopilarlo. Y después viene la parte musical, que también lleva tiempo”, apuntó Valva.
El mayor desafío, según su autor, fue definir qué quería expresar. “Primero entender qué estás queriendo decir. Se supone que el niño que canta tiene una inocencia que no tiene el adulto. Entonces, ¿cómo le cantamos a Dios? Con alegría, sin tristezas, sin dudas”, explicó. Esa búsqueda se tradujo en un lenguaje musical “tonal, sin disonancias”.
Sin embargo, la obra también incorpora otra dimensión más reflexiva: “Empiezan a aparecer las angustias y las tristezas que tienen los niños: humillación, pobreza, abuso. ¿A quién le estoy cantando? ¿A algo que está todo bien o a algo que no está nada bien?”. La misa, señaló, termina en un equilibrio entre la alegría inicial y una profunda plegaria por la paz: “Es uno de los ruegos más importantes del ser humano”.
Participarán el coro del secundario del Colegio FASTA, el coro infanto-juvenil del Conservatorio y el grupo vocal femenino Enclave.
“La obra está compuesta para voces blancas, solamente, no incluye voces masculinas”, explicó Celli Anselmi. En total, serán alrededor de 50 voces, además del grupo de bronces, tres percusionistas y tecladista.
Valva elogió el trabajo de preparación: “Ayer tuvimos un ensayo agotador, dos horas intensas. Venís sin saber con qué te vas a encontrar y me estoy encontrando con que fluye todo perfectamente”. También destacó la respuesta de los jóvenes: “El primer encuentro es ‘¿y este quién es?’ y al final era toda sonrisa. Creo que es la manera de cantar: con sonrisa, con alegría”.
El concierto tendrá un bono contribución de 5.000 pesos, disponible en el Colegio FASTA, el Conservatorio o en la entrada de la capilla (Av. Sáenz Peña 1100). También se pueden realizar consultas al número 3564-694494.
Para Celli Anselmi, la obra ofrece algo más que música: “Transmitimos un mensaje de esperanza. Está pensada para inspirar a jóvenes, a niños y a adultos. Todos tenemos que tratar de seguir siendo niños”. Valva cerró con un deseo simple: que el público pueda reencontrarse con esa espiritualidad que dio origen a la obra.





