María Isabel Festa: terminó el secundario a los 58, fue abanderada y hoy inspira a otros a volver a estudiar

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A sus 58 años terminó el secundario, fue abanderada, estudió junto a su nieta y hoy sigue formándose. Su historia de superación fue reconocida con un premio y busca inspirar a quienes aún no se animan a volver a estudiar.

A veces, las historias más poderosas nacen de decisiones simples: animarse. La de María Isabel Festa es una de ellas. A los 58 años, terminó el secundario, fue abanderada de su promoción y hoy continúa su camino académico cursando una carrera terciaria. Su recorrido no solo emociona, sino que también busca convertirse en un mensaje claro para quienes aún tienen una cuenta pendiente con la educación.

María egresó en 2025 del CENMA Teodoro Asteggiano, después de haber interrumpido sus estudios en su juventud para formar una familia. “Siempre me había quedado esa meta”, contó en diálogo con Radio Estación 102.5.

El impulso definitivo llegó después de la pandemia: “Necesitaba hacer algo para mí”. Con el apoyo de sus hijas, su marido y toda su familia, tomó la decisión de retomar el secundario.

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Lo que no imaginaba era el resultado. María Isabel terminó con uno de los mejores promedios y fue elegida abanderada. “No me lo había propuesto, pero le puse dedicación y responsabilidad, y se fue dando”, recordó con orgullo.

Estudiar en familia: una historia compartida

Uno de los capítulos más significativos de su paso por el secundario fue el camino que compartió con su nieta, en una experiencia atravesada por el acompañamiento, la insistencia y el ejemplo.

Según relató, su nieta había llegado a sexto año en una escuela rural, pero atravesó dificultades académicas: repitió el curso y luego se incorporó al CENMA. Allí cursó un año, aunque no logró completarlo porque le quedaron materias pendientes.

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Fue entonces cuando María Isabel tomó una decisión que marcaría a ambas. “Le dije: ‘cuando yo esté en sexto, me esperás y lo terminamos juntas’”, recordó. Tiempo después, cuando comenzó el ciclo lectivo, cumplió su promesa.

Ese último tramo lo hicieron codo a codo: compartieron el regreso a clases, el esfuerzo por rendir materias y la meta de egresar. Finalmente, ambas lograron terminar el secundario, en una historia que combina superación personal con un fuerte lazo familiar.

Un nuevo desafío: seguir estudiando

Lejos de conformarse con haber terminado el secundario, María Isabel decidió seguir formándose. Actualmente cursa el primer año de la Tecnicatura Superior en Administración en el Colegio San Martín.

“Me gustó estudiar, así que decidí seguir”, explicó. Su interés por la administración viene de su experiencia cotidiana, colaborando durante años en el emprendimiento de transporte de su marido.

Un reconocimiento que llegó por sorpresa

El compromiso, la constancia y la historia de superación de María Isabel no pasaron desapercibidos. En 2026 fue distinguida con el premio “Luna de la Mujer en las Ciencias y Educación”, en el marco del Proyecto Arquitectos Sociales, una iniciativa que cada año reconoce a mujeres destacadas en distintas áreas.

Todo ocurrió en plena jornada de clases, en el colegio donde cursa actualmente. La directora la llamó con la excusa de que faltaba una documentación, algo que a ella le resultó extraño porque ya había entregado todo.

“Cuando bajamos, me dijeron que me pare en un lugar… y de repente empezó a sonar la banda”, relató. En ese instante comprendió que el reconocimiento era para ella. La emoción fue inmediata. “Nunca me lo hubiera imaginado”, expresó, aún sorprendida por el momento vivido. El reconocimiento, además, tuvo un valor especial porque fue otorgado también a partir del acompañamiento y el voto de la comunidad.

“Estoy infinitamente agradecida. Que la gente me haya votado y estar en este lugar es algo muy lindo”, señaló. Para María Isabel, este premio no solo representa un logro personal, sino también una confirmación de que su esfuerzo, su decisión de volver a estudiar y su historia pueden inspirar a otros. Un reconocimiento que, como su propio camino, llegó cuando menos lo esperaba.

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Más allá de los logros, María Isabel insiste en que su historia tiene un propósito mayor: inspirar a otros. “No soy ejemplo de nada, pero sí quiero dejar un mensaje: que se animen. Que no dejen pendiente los estudios. Se puede, a cualquier edad”, aseguró.

Su experiencia demuestra que nunca es tarde para empezar de nuevo. Y que, con decisión, esfuerzo y acompañamiento, los sueños pueden retomarse.

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