Mercado de carne argentino: “Tenemos una señal de precios muy buena”

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Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina y productor ganadero de Córdoba, analizó el presente del sector, las exportaciones, el consumo interno y el ingreso de carne brasileña. Anticipó que a partir de marzo de 2027 podría aumentar la disponibilidad de carne vacuna en el mercado argentino.

El mercado de la carne vacuna atraviesa un período de transición, marcado por buenos precios internacionales, costos internos elevados y dificultades para acceder al financiamiento. Así lo explicó Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina, productor y consultor ganadero de Córdoba, durante una entrevista con Cadena 3 Rosario.

El especialista destacó que actualmente existe una señal favorable de precios para el sector ganadero, aunque advirtió que el escenario presenta diferentes factores que condicionan la actividad. Entre ellos mencionó los costos internos, las dificultades financieras y los derechos de exportación que todavía pesan sobre el novillo argentino.

“Tenemos una señal de precios muy buena, después tenemos los costos internos que tenemos que manejarlos mejor”, sostuvo Costamagna.

Según explicó el productor, el aumento registrado en las exportaciones de carne en dólares está relacionado principalmente con una mejora de los precios internacionales y no con un incremento significativo de la producción.

En este contexto, valoró la apertura de nuevos mercados para la carne argentina y destacó especialmente el acuerdo alcanzado con Estados Unidos, que actualmente representa alrededor del 19% de las ventas argentinas de carne vacuna.

Costamagna consideró que el escenario internacional resulta favorable para la actividad, aunque también señaló que el contexto geopolítico puede generar cambios y dificultades para el comercio exterior.

El especialista también se refirió a la evolución del consumo de carne vacuna en Argentina. Explicó que actualmente el país produce aproximadamente 55 kilos de carne vacuna por habitante al año, pero una parte de ese volumen se destina al mercado internacional.

De acuerdo con su análisis, entre 10 y 15 kilos por habitante corresponden a carne destinada a la exportación, por lo que quedan poco más de 40 kilos para el consumo interno.

La menor disponibilidad de carne vacuna comenzó a ser compensada por los consumidores mediante un mayor consumo de pollo y cerdo, además del ingreso de carne vacuna proveniente principalmente de Brasil.

Costamagna también explicó las diferencias que observa entre la carne producida en Argentina y la que llega desde Brasil.

Según señaló, Argentina trabaja principalmente con genética británica, mientras que en Brasil tiene mayor presencia la genética cebú. Desde su perspectiva, la carne argentina presenta una mayor calidad y, en consecuencia, alcanza precios superiores.

Como ejemplo, indicó que un lomo brasileño puede encontrarse en supermercados a unos $9.000 por kilo, mientras que un corte similar de origen argentino puede ubicarse entre $20.000 y $25.000 por kilo.

El productor sostuvo que parte de la carne brasileña se destina especialmente a productos elaborados, como hamburguesas, debido a sus características y a su menor precio.

Para Costamagna, la situación actual debe interpretarse como un período de transición, mientras los productores trabajan para recomponer el stock ganadero que se perdió durante los últimos años.

“Este año es un año de transición, el año que viene a partir de marzo vamos a tener más oferta de carne vacuna en Argentina”, anticipó.

El productor señaló que ya existen indicios de una recuperación de la eficiencia productiva. Si bien se está enviando una menor cantidad de animales a faena, los ejemplares llegan con un mayor peso promedio.

Según explicó, la cantidad de animales enviados a faena cayó aproximadamente 10%, mientras que la cantidad de kilos producidos retrocedió alrededor de 6%.

“Se está eficientizando la cadena y ganando valor”, afirmó.

Uno de los factores que podría favorecer la recuperación de la producción es la retención de vientres que están realizando los productores ganaderos.

Esta estrategia permite recomponer progresivamente el stock y recuperar el capital productivo perdido durante los últimos años. El objetivo es que esa recomposición se traduzca posteriormente en una mayor oferta de carne vacuna para el mercado interno y externo.

De esta manera, el sector ganadero enfrenta un escenario con precios internacionales favorables, pero todavía condicionado por los costos internos, el financiamiento, la menor disponibilidad de animales y las necesidades de recomposición del stock.

La expectativa del sector está puesta especialmente en 2027, cuando, según la proyección de Costamagna, podría comenzar a observarse una mayor disponibilidad de carne vacuna en el mercado argentino.

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