Miles de personas viven en los cibercafés de Tokio

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No tienen residencia estable y buscan estos establecimientos que están abiertos las 24 horas, y por un módico precio ofrecen un espacio donde dormir.

Miles de personas sin residencia estable viven en los cibercafés de Tokio, establecimientos abiertos 24 horas y que por un módico precio ofrecen un espacio donde dormir, según una encuesta del Gobierno de Tokio.

Los datos publicados muestran que 15.000 personas usan diariamente para dormir estos establecimientos, muy populares para jugar a videojuegos o ver películas, y para 4.000 de ellos, conocidos como «los refugiados de los cibercafés», es su vivienda habitual.

Según la encuesta realizada entre 2016 y 2017, unas 3.000 personas que duermen allí a diario son trabajadores esporádicos que no cuentan con los recursos suficientes para alquilar una vivienda en Tokio y que encuentran en los cafés de manga e Internet una alternativa económica para pernoctar.

Con precios que oscilan entre los 1.200 y los 1.500 yenes la noche(entre 11 y 15 dólares), los cientos de cibercafés que existen en la capital nipona ofrecen todo tipo de servicios, desde bebidas, a ordenadores, televisiones, servicio de alquiler de películas o de venta de comida rápida.

Estos espacios de no más de un par de metros cuadrados suelen estar equipados con una silla reclinable, un ordenador y una colchoneta sobre la que descansar, aunque su tamaño y precio pueden variar según el establecimiento.

Cerca de un tercio de los encuestados afirmaron que se habían quedado sin hogar después de perder su trabajo y que la falta de ingresos estables y los altos costes iniciales les impiden alquilar de nuevo una habitación.
Entre este grupo, la mayoría, un 38,5%, se encuentran en la treintena y, según el informe, muchos de ellos perdieron su trabajo durante la crisis económica de 2008, mientras que aquellos que se encuentran por encima de los 50 se han visto afectados por las dificultades para competir con trabajadores más jóvenes.
«No ganan lo suficiente para tener un lugar en el que vivir, pero tampoco tienen derecho a ayudas, ya que no reciben ningún ingreso», explicó Ren Ohnishi, portavoz de la ONG Moyai, en declaraciones a Japan Times.

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