Navidad, una invitación a renovar la fe y la esperanza

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En el marco de las celebraciones de Navidad, el obispo de San Francisco, Sergio Buenanueva, compartió un mensaje marcado por el balance de un año “intenso y duro” y por una profunda reflexión espiritual centrada en la fe, la esperanza y el acompañamiento a quienes más lo necesitan.

Al hacer un repaso de 2025, señaló que fue “un año intenso”, atravesado por fuertes tensiones políticas, económicas y sociales que “pesan en el ánimo de las personas”, y generan incertidumbre frente al futuro. En ese contexto, subrayó el rol de la Iglesia como espacio de cercanía y contención: “Hay que estar muy atentos a ofrecer razones de esperanza, acompañar a las personas y escucharlas en sus dolores y expectativas. Eso es muy propio de la Iglesia”.

Desde la vida diocesana, destacó el trabajo pastoral desarrollado a lo largo del año, con nuevas designaciones de párrocos, visitas pastorales y celebraciones en distintas comunidades.

“Veo comunidades vivas, con mucha pasión y con ganas de seguir cumpliendo la misión de anunciar el Evangelio, aun en medio de las dificultades de este tiempo”, afirmó.

Buenanueva también se refirió al impacto social de la crisis económica y humana, especialmente en los sectores más vulnerables. Señaló que, a través de Cáritas y de las comunidades parroquiales, la Iglesia acompaña a numerosas familias en necesidades básicas, pero advirtió que existen otras problemáticas profundas como la soledad y el desgaste emocional. “La soledad afecta con mucha fuerza a las personas mayores, pero también a jóvenes y adolescentes. Algunos encuentran en la fe un camino, pero otros no logran resolver este bajón existencial”, expresó.

En su repaso del año eclesial, recordó con emoción el fallecimiento del Papa Francisco, un hecho que calificó como “muy fuerte para toda la Iglesia y para nosotros como argentinos”. Relató que pudo verlo por última vez en enero, durante una audiencia en Roma, y mencionó luego la expectativa y la sorpresa por la elección del nuevo pontífice, el Papa León, de quien dijo que la Iglesia está “escuchando y aprendiendo a decodificar sus mensajes”.

También mencionó las canonizaciones recientes, destacando el testimonio de jóvenes santos como Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, cuyas vidas, afirmó, “impactaron mucho en los jóvenes y en la sociedad en general”.

En lo personal, el obispo celebró sus 35 años de sacerdocio y 17 como obispo, agradeciendo especialmente la acogida recibida en San Francisco:

“Me siento uno más. Estoy muy agradecido a Dios por la vitalidad de la fe que encontré aquí y por la hospitalidad de la gente”, expresó.

Finalmente, al compartir su mensaje central de Navidad, Buenanueva invitó a renovar la fe en Jesucristo, en el marco de los 1700 años del Concilio de Nicea. “Jesucristo no es un profeta más: es el Hijo de Dios hecho hombre, Dios con nosotros. Esta Navidad los invito a que cuando recemos el Credo lo hagamos con convicción”, afirmó.

En esa línea, evocó la figura de la primera santa argentina, Antonia de Paz y Figueroa, y el símbolo del “Manuelito”, el Niño Jesús dormido sobre la cruz, como síntesis del misterio cristiano. «El Dios que nace en Belén es el mismo Dios que da su vida por nosotros en la cruz”, señaló.

El obispo concluyó su mensaje con una reflexión especialmente significativa a partir de la última celebración de Navidad en la cárcel local:

“Hayamos hecho lo que hayamos hecho en nuestra vida, Dios no nos ama por nuestras obras. Dios nos ama y eso nos ayuda a crecer y a mejorar. San Agustín decía:  Dios no nos ama porque seamos lindos, sino que, amándonos, Él nos embellece.»

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