San Isidro logró empatar la serie final de la Liga Argentina y forzó un quinto y decisivo partido ante Racing de Chivilcoy. Uno de los protagonistas de la noche fue Nicolás Álvarez, quien destacó el carácter del equipo y el compromiso colectivo para superar un partido que se había puesto cuesta arriba.
“Creo que es una recompensa que nos merecíamos, porque no lo dimos por perdido en ningún momento”, señaló el jugador, en referencia a la reacción del equipo cuando estaban abajo por 15 puntos. La actitud fue clave: “Supimos salir adelante y llevarnos la victoria”.
San Isidro debió afrontar el encuentro con dos bajas sensibles: la ausencia de Manuel Lambrisca y el estado físico limitado de Nahuel Buchaillot. “Una pena por el Pulpo, uno quiere que a buena gente no le pasen estas cosas. Pero supimos tapar su ausencia con el mérito de los chicos, como Juli viniendo de atrás y el Pajarito arrancando”, remarcó Álvarez, en alusión al aporte del resto del plantel.
Pensando en el quinto punto de la serie, el escolta fue claro: “Tenemos que arrancar fuerte desde el primer tiempo, porque empezamos muy flojos. El sábado va a ser para cualquiera”.
Finalmente, el jugador dedicó el triunfo a sus seres queridos: “A toda mi familia, que por suerte la tengo acá, y a la gente que me ve desde Salta”.
San Isidro tendrá una nueva oportunidad para alcanzar el gran sueño del ascenso a la Liga Nacional. Será el próximo sábado, en Chivilcoy, en un mano a mano que definirá al campeón.





