El ingeniero Oscar Fantino conmemoró sus 50 años de graduado con una visita a la UTN San Francisco

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En el marco del Día del Ingeniero, el profesional recordó los inicios de la Facultad Regional en la década del ’70, donde cursó la mayor parte de su carrera antes de culminar sus estudios en la sede de Córdoba.

La historia de la Facultad Regional comenzó a escribirse a fines de la década del ’60 y principios de los ’70. Desde entonces, la vida de la institución ha atravesado a toda la comunidad. Oscar Fantino es testimonio de ello, ya que formó parte de aquel primer grupo de estudiantes y, si bien se graduó en la UTN Córdoba, regresó tiempo después para ejercer brevemente como docente en la casa de estudios de San Francisco.

La celebración del Día del Ingeniero y la Ingeniera fue el motivo ideal para que Fantino visitara la Facultad tras haber cumplido 50 años de graduado como Ingeniero en Construcciones, una oportunidad que aprovechó para compartir detalles de su camino académico y profesional.

El profesional relató que el principio de su historia universitaria se remonta a 1970, poco después de egresar del secundario, coincidiendo con la creación de la Delegación de la Universidad Tecnológica en San Francisco. Aunque tenía aprobado el ingreso tanto allí como en la UTN Córdoba, decidió quedarse en su ciudad natal.

Cursó los primeros cuatro años de la carrera de Ingeniería en Construcciones en la Delegación, completando dos terceras partes del plan de estudios. Sin embargo, por razones de presupuesto, la institución no podía abrir el quinto año en ese momento. Tras rechazar una beca para trasladarse, gestionó de forma particular la posibilidad de avanzar y finalmente se mudó a la capital provincial para terminar sus estudios, donde se graduó a mediados de 1976.

Posteriormente, regresó a la Delegación local —que todavía funcionaba en las instalaciones del Colegio Marista— para desempeñarse como docente. Aunque ejerció la enseñanza por un tiempo, su meta principal era el ejercicio de la profesión y formar su propia empresa. Nacido en San Francisco en el seno de una familia dedicada a la venta de materiales de construcción, Fantino siempre tuvo clara su vocación.

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Recuerdos de los primeros años y el contexto histórico

De aquella etapa inicial de la UTN en San Francisco, el ingeniero evocó la figura del Ingeniero Reinaldo Barberis, quien se desempeñaba como Delegado a cargo. También recordó a compañeras de estudios como Beatriz Mina y Silvia Perucci, con quienes recorría los colegios secundarios de la zona para promocionar la universidad en los distintos pueblos, mucho antes de que la institución contara con un edificio propio.

Su paso por la capital cordobesa estuvo marcado por el complejo contexto político de la época. Fantino recordó haber vivido situaciones complicadas debido a la dictadura militar, señalando que logró salvar su vida de manera fortuita al no encontrarse en el lugar donde las fuerzas de seguridad realizaron una redada, un hecho del cual comprendió la verdadera magnitud casi 20 años después.

Tras recibir su título, se dedicó de lleno a la construcción, aunque regresó a la Facultad para dictar cursos de práctica en el edificio actual. Más adelante orientó su actividad comercial hacia el sector del transporte, una actividad que le resultó más sustentable que la docencia.

Actualmente está casado con la ingeniera Adriana Sarranz y tiene dos hijos (uno dedicado a la arquitectura y otro a las ciencias económicas). El profesional destacó con orgullo el crecimiento educativo de la región, celebrando que su nieto ya ha ingresado a la universidad local sin necesidad de mudarse a Córdoba, ponderando la consolidación de la educación superior en San Francisco y la cercanía estratégica de la casa de estudios con el Parque Industrial.

Un presente «inimaginable»

Al evaluar la actualidad de la institución, Fantino confesó que jamás imaginó ver el desarrollo actual de la Facultad 50 años después de su graduación.

Subrayó que las nuevas generaciones de estudiantes cuentan con un complejo universitario de vanguardia que contrasta notablemente con los inicios de la delegación, la cual comenzó con solo dos carreras, sin laboratorios y sin edificio propio. Finalmente, remarcó la gran ventaja que tienen los jóvenes de hoy al disponer de una amplia variedad de carreras de actualidad para elegir.

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