A bordo del camión de recolección y en el centro de separación, este equipo femenino lidera el cuidado del ambiente y rompe prejuicios en la región. Llevan más de cinco años recuperando miles de kilos de residuos.
Hay historias que inspiran, que demuestran que el cambio cultural es posible y que, de paso, barren con viejos prejuicios arraigados. En la vecina localidad de La Tordilla, un grupo de trabajadoras se cargó al hombro una tarea fundamental y hoy «cinco mujeres recorren las calles cada semana recolectando materiales reciclables y se convirtieron en un verdadero ejemplo para toda la región».
Ellas son Rocío, Camila, Maribel, Vanina y Celia. Con una constancia admirable, «hace más de 5 años que forman parte del Parque Sustentable La Tordilla Recicla«. Su labor diaria es estratégica para el ecosistema regional, ya que «trabajan para que miles de kilos de residuos no terminen en el basural y puedan recuperarse, apostando al cuidado del ambiente y a un futuro más sustentable».
Al principio, ver a un grupo puramente femenino al frente de un servicio de estas características llamó la atención de más de uno. Sin embargo, con esfuerzo y dedicación, «además de impulsar el reciclaje, rompieron moldes y demostraron que no existen trabajos exclusivos para hombres o mujeres, inspirando a otras localidades a seguir el mismo camino». Cambiaron la forma de reciclar, pero también los estereotipos de la comunidad.
Para este equipo, el verdadero termómetro del éxito no está solo en la cantidad de toneladas que recuperan, sino en la respuesta humana que encuentran al pasar por cada vivienda. Rocío, Camila, Maribel, Vanina y Celia cuentan que lo que más felicidad les da es ver cómo cada vez más vecinos separan correctamente sus residuos. Para ellas, encontrarse con las bolsas listas y los materiales clasificados en la vereda «es darse cuenta de que la gente aprendió a cuidar el ambiente”.
El proyecto de reciclaje de la localidad demuestra que las grandes transformaciones empiezan por casa y con pequeñas acciones cotidianas. «Un pequeño gesto de cada vecino hace una gran diferencia para toda la comunidad«, recordaron las protagonistas, dejando en claro que el circuito sustentable necesita de todos los eslabones.





