El proyecto para regularizar la actividad en la capital provincial sumó un capítulo impensado tras conocerse el color elegido para los chalecos. En redes sociales advierten que el tono podría generar expresiones despectivas hacia los trabajadores.
La regulación de los cuidacoches en la ciudad de Córdoba es un tema que históricamente camina por la cornisa de la controversia, pero esta vez la discusión no pasó por las ordenanzas ni por las zonas de estacionamiento, sino por la estética. El posible nuevo uniforme para quienes trabajen de manera formal en las calles cordobesas generó una ola de repercusiones y ya se habla de los nuevos “marroncitos”.
Según mostró El Doce Córdoba, el proyecto contempla el uso de un chaleco de color marrón, reemplazando al tradicional naranja flúor que durante décadas dio origen al popular término “naranjitas”.
La decisión de cambiar el color no pasó desapercibida y rápidamente se trasladó al terreno de la opinión pública y las redes sociales. La principal polémica radica en que algunos sectores consideran que el nuevo color elegido podría derivar en «expresiones despectivas hacia los trabajadores, afectando la dignidad de quienes buscan ser incorporados al sistema formal.»
El debate por el uniforme se suma a una discusión de fondo mucho más compleja que ya existe alrededor de la regulación de los cuidacoches en la capital provincial. Mientras el municipio busca un marco legal para ordenar la actividad y brindar seguridad tanto a conductores como a trabajadores, el detalle del color del chaleco parece haber tocado una fibra sensible.
Por ahora, el proyecto sigue su curso, pero la pregunta quedó instalada en la calle: ¿será el marrón el color definitivo?
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