La medida alcanza a distintos modelos de juguetes blandos tipo squeeze toy, incluidos productos con forma de gyoza o dumpling. Las autoridades advirtieron sobre la posible presencia de benceno, ftalatos y otras sustancias tóxicas por encima de los niveles permitidos.
Una disposición estableció la prohibición en todo el país de la importación, fabricación, comercialización y almacenamiento de determinados juguetes blandos conocidos como “squishy” o “squeeze toy”.
La medida alcanza a distintos productos comercializados con nombres como “Squeezy Duplings”, “Dumpling Squishy”, “Dumpling Squishy Viral con Glitter y Orbis” y “Dumpling Squishy con Steamer Box”, además de otros modelos similares que no cuentan con una marca declarada.
Según el texto oficial, algunos de estos juguetes podrían contener benceno, ftalatos u otras sustancias tóxicas en concentraciones superiores a las permitidas por las normas de seguridad vigentes en Argentina.
Los “squishy” son juguetes blandos y flexibles que pueden apretarse con las manos y recuperan posteriormente su forma original. Algunos de los modelos alcanzados por la medida tienen apariencia de alimentos, como gyozas o dumplings.
Entre las sustancias mencionadas aparece el benceno, un compuesto considerado cancerígeno para los seres humanos. La exposición a esta sustancia también puede provocar irritación en los ojos, la nariz, la garganta y la piel.
La advertencia sanitaria señala además que el riesgo no depende únicamente de llevar el producto a la boca. La exposición podría producirse mediante el contacto con la piel o la inhalación durante su manipulación, de acuerdo con la información incluida en la disposición.
Otro de los problemas detectados fue la falta de información obligatoria en algunos productos. Las autoridades encontraron juguetes que se comercializaban sin advertencias ni información en idioma nacional, mientras que en uno de los artículos analizados tampoco figuraban el número de lote ni la identificación del fabricante.
La disposición establece también medidas para quienes ya tengan estos productos en existencia. Importadores, fabricantes y comerciantes deberán retirarlos y destruirlos o desecharlos de manera segura e inmediata.
Solo podrán quedar exceptuados aquellos productos cuyos responsables puedan demostrar, mediante declaración jurada y certificaciones correspondientes, que cumplen con los requisitos técnicos y de seguridad establecidos por la normativa.
La prohibición busca evitar que juguetes que podrían presentar riesgos químicos continúen siendo ofrecidos al público y apunta a reforzar los controles sobre los productos destinados principalmente al uso infantil.





