En una emotiva charla en los estudios de Radio Estación, el agrónomo Oscar Valsagna recordó los emblemáticos intercambios estudiantiles entre el IPEA 14 y la región del Piamonte, mientras la institución renueva su apuesta gastronómica con una gran raviolada
Con la conducción de Raúl y José Luis, el piso de la 102.5 se llenó de recuerdos, anécdotas y, por supuesto, la promesa de grandes encuentros comunitarios.
La velada en «Noi Soma Piemonteis» comenzó con un fuerte agradecimiento a «la alegría y la emoción de todo el grupo humano que forma la cantata Piamontesa» y el anuncio de un semestre que se viene «cargado de cosas». Con la llegada del frío invernal, la institución ya se prepara para su segunda raviolada del año, programada para el próximo sábado 18 de julio. El menú promete rememorar los sabores de la infancia: «los tradicionales ravioles al estilo Piemontés, con la suculenta salsa como lo hacía la nona, menudos de pollo y bien consistente». La velada incluirá pollo a la parrilla, ensaladas, postre, café y baile con el grupo Horacio Musical. Las tarjetas tienen un valor de 32 mil pesos y vuelan rápido: a más de una semana del evento, ya se vendió el 50% de la capacidad. Además, avisaron que quedan los últimos potes frizados de la bagna cauda elaborada la semana pasada.

Un puente educativo y humano de 30 años
El plato fuerte de la noche fue la entrevista al agrónomo Oscar Valsagna, exdirector del IPEA N.º 14, una figura clave en la construcción de los lazos internacionales de nuestra ciudad en el marco del 30º aniversario del hermanamiento entre San Francisco y Pinerolo.
Valsagna rememoró cómo en 1998, tras conversar con el profesor italiano Franco Cúcolo, gestó un histórico intercambio educativo con la Escuela de Agricultura y el Ambiente de Osasco. Aunque al principio había dudas de si los alumnos italianos se interesarían por venir, en julio de 1999 llegaron los primeros 10 estudiantes piemonteses. «Vinieron solos, sin profesor, así que los fui a buscar al aeropuerto; por suerte hablo el italiano», relató con orgullo el exdirector.
El intercambio se sostuvo de forma ininterrumpida durante ocho años seguidos, permitiendo que 80 alumnos de nivel secundario y ocho docentes de nuestra ciudad viajaran a Europa, y una cantidad igual de italianos conociera nuestras tierras. Valsagna recordó el impacto cultural recíproco, especialmente en el ámbito agrario, donde las dimensiones de los campos y maquinarias locales asombraban a los extranjeros: «Las máquinas no entran en los campos de ellos». El proyecto, que cubría todos los costos de estadía gracias a la hospitalidad de las familias y la solidaridad de vecinos que incluso costearon pasajes de chicos de escasos recursos, dejó una huella imborrable. A pesar de que las actuales reglamentaciones educativas y de seguridad imponen más barreras, la esperanza de reactivar estos viajes sigue latente gracias a la confirmada visita de una delegación oficial de Pinerolo encabezada por su intendente.

El campo revive el ayer y la cultura del trabajo
Durante la entrevista, también se recordaron las multitudinarias fiestas del «Campo Revive el Ayer» en el pabellón verde de la Sociedad Rural de San Francisco, donde almuerzos de mil personas albergaban juegos tradicionales como la cinchada pueblo contra pueblo, la mura, la bocha tapada, el palo enjabonado y el ansiado concurso de salame a la grasa. En aquellos tiempos, los chorizos sobrantes eran rematados en piamontés por el reconocido martillero Oscar «Cacho» Serminato.
Para cerrar, Valsagna reflexionó sobre la profunda herencia de los pioneros y su gratitud eterna con la Escuela del Trabajo (IPET N.º 3), lugar donde nació la sección agrotécnica del IPEA 14 antes de independizarse:
«Yo me siento orgulloso de pertenecer a la rama del Piemonte tanto del lado materno como paterno. Uno encuentra que uno de los puntos más fuertes es la cultura del trabajo. Después, con trabajo se logra todo, pero fundamentalmente hay que trabajar».
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