Raúl “Tuca” Juncos es una de las grandes leyendas del deporte de San Francisco. Su nombre está ligado al vóley, a la natación y a la formación de cientos de jóvenes en El Tala, donde dirige desde hace más de 16 años. Además, desde muy joven encontró su lugar como guardavidas en el Club San Isidro, oficio que ejerce hasta hoy con la misma pasión.
“Son dos cosas que elegí porque me siento cómodo: la natación y el vóley”, expresó. Su acercamiento a la pileta se dio de chico, primero como nadador y luego como profesional. El vóley apareció después, cuando un profesor de educación física lo incentivó a sumarse. “Me decía: ‘tenés condiciones, arrancá de a poquito’. Y así empecé a entrenar y después a jugar”, recordó.
Su carrera como jugador lo llevó a representar a clubes de Córdoba, Villa María y Freyre, además de competir en la Liga Nacional A2. Incluso tuvo propuestas para trasladarse a Buenos Aires, que rechazó por priorizar a su familia. “Me cansé de viajar todos los fines de semana y me dediqué a entrenar”, señaló.
Desde entonces, volcó toda su energía a la formación. “Me empecé a interesar por la preparación física, charlando con colegas y kinesiólogos, para reconocer mejor el mundo del deporte”, contó. En El Tala trabaja con categorías formativas y actualmente conduce un grupo de niñas desde los 10 años, convencido de que su vocación está en los primeros pasos de los deportistas.
“Formar jugadores es lo que me alimenta, lo que me hace bien. Con las categorías más altas no siento lo mismo. Mi carácter y mi personalidad son para la base, para los chicos que recién empiezan”, aseguró.

Su trayectoria fue reconocida en más de una ocasión, como cuando el club organizó un torneo con su nombre, hecho que lo llenó de orgullo. “No entendía al principio por qué un torneo llevaba mi nombre, pero es fuerte para uno saber que lo reconocen”, expresó.
Juncos también recordó un costado poco conocido de su vida: el paso por el modelaje. En su juventud fue modelo exclusivo de importantes casas de ropa de San Francisco, como Valentino y Tienda Mayo, participó en desfiles solidarios y compartió pasarela con Solange Magnano, Miss Argentina 1994. “Era muy amiga mía y estuvimos juntos en varios desfiles, incluso en el Salón Azul de Bomberos. Fue una experiencia distinta, que también me marcó”, señaló.
A lo largo de su carrera como entrenador vivió momentos inolvidables, como la Copa Argentina en Mar del Plata donde debió dirigir de urgencia dos categorías al mismo tiempo y ambas lograron meterse entre los mejores del país. “Terminé destruido, pero fue lo más grande que me tocó a nivel nacional”, admitió.
Sin embargo, el recuerdo más profundo está ligado a su madre. En un torneo Sub-13 en El Trébol, poco después de su fallecimiento, motivó a sus jugadoras en un momento decisivo: “Pido el tiempo y les digo: ‘este torneo se lo quiero dedicar a mi mamá, dejen todo’. Ganamos el partido y salimos campeones. Eso fue lo máximo para mí. No lo voy a olvidar nunca”, dijo emocionado.
Con la misma sencillez que lo caracteriza, Raúl “Tuca” Juncos resume su vida entre la natación, el vóley y la formación: “Lo que hago me llena y me hace feliz. Lo único que quiero es dejar una huella en cada jugador que pasó por mis manos”.

