En su tradicional reflexión de Semana Santa, el obispo de San Francisco llamó a los fieles a no quedarse encerrados y buscar la «vida nueva» en el servicio a los demás. «La Resurrección nos impulsa a ir al encuentro de quienes más sufren», destacó.
El obispo de la Diócesis de San Francisco, Monseñor Sergio Buenanueva, compartió un mensaje que busca sacudir la inercia cotidiana. Bajo la premisa de que la Pascua no es solo un rito del calendario sino una transformación personal, el prelado invitó a los vecinos a «salir de sí mismos» para acompañar la vida en todas sus formas.
Para Buenanueva, la celebración de este año tiene un eje central, el movimiento. Según expresó, el cristiano no puede ser un espectador pasivo, sino que debe ser un actor que sale al encuentro del otro, especialmente allí donde la vida está más castigada.
El obispo hizo hincapié en que la «Vida Nueva» que propone la fe se manifiesta en gestos concretos de cercanía. Salir de la comodidad para estar presentes donde hay soledad, dolor o necesidad, entender que cada persona tiene sus tiempos, que la fe se trata de caminar a la par, sin juzgar y que la alegría funcione como motor, no como una emoción pasajera, sino como la convicción de que la vida siempre triunfa sobre las dificultades.
El mensaje llega en un momento clave para las parroquias de la ciudad y la región, que se preparan para las celebraciones centrales del domingo. «Pascua es el paso de la muerte a la vida, y ese paso lo damos cada vez que elegimos ayudar, consolar y estar presentes», subrayó Monseñor.
Desde la Diócesis recordaron que los horarios de las misas de Domingo de Resurrección en la Iglesia Catedral y en las distintas parroquias de los barrios estarán disponibles en las secretarías parroquiales y redes sociales oficiales.





