El año 2025 presentó en nuestra ciudad un régimen de lluvias considerado promedio, ubicándose entre los registros de 2023 y 2024. De acuerdo a las mediciones del pluviómetro del Parque de Plantas Nativas del Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región, el acumulado anual fue de 945 milímetros, con un promedio mensual de 78,7 mm.
El análisis comparativo de los últimos tres años permite observar diferencias significativas no solo en los milímetros acumulados, sino también en la distribución de las precipitaciones a lo largo del año.
En 2023, a pesar de ser recordado como un año de marcada sequía, se registró un total de 978 mm, superando incluso a los dos años posteriores. Sin embargo, ese volumen se concentró de manera irregular, con un período crítico de 147 días consecutivos sin lluvias, iniciado el 25 de mayo. El promedio mensual fue de 81,5 mm.
Por su parte, 2024 mostró una caída en el registro anual, que alcanzó los 870 mm, con un promedio mensual de 72,5 mm. A esto se sumó un período aún más extenso sin precipitaciones, que llegó a 168 días, profundizando el impacto negativo en el sector productivo.
El escenario fue distinto en 2025, ya que llovió en todos los meses del año, incluso en junio —tradicionalmente uno de los más secos— cuando se registraron al menos 16 mm. Esta continuidad convirtió al año en el de mejor distribución de lluvias dentro del período analizado, sin sequías prolongadas.
En cuanto a los picos de precipitaciones, marzo fue el mes más lluvioso con 158 mm, seguido por noviembre con 147 mm y febrero con 124,5 mm.
Desde el punto de vista productivo, la ausencia de largos períodos de sequía tuvo un impacto positivo en los campos de la región, favoreciendo el desarrollo de los cultivos y el resultado de las cosechas, cuyos efectos comienzan a verse en la actualidad.
Los datos confirman que, más allá del volumen total anual, la regularidad de las lluvias fue el factor clave que distinguió a 2025 y marcó una diferencia favorable para la actividad agropecuaria local.




