San Francisco no es Rosario

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Cuando uno ve los hechos violentos que están ocurriendo en el último tiempo en una de las ciudades más importantes de la Argentina, piensa si esto se puede ramificar hacia nuestra localidad, San Francisco. Dicho pensamiento surge puesto que la capital del Departamento San Justo sería un punto estratégico para distintas bandas narcos que emigran desde Rosario.

Como ya se sabe, San Francisco limita con la provincia de Santa Fe sólo con una calle y eso es algo que preocupa ya que la caliente situación en Rosario hace pensar que puede trasladarse hacia Córdoba, y en este sentido, nuestra localidad sería la ventana para ingresar.

El Fiscal de Delitos Complejos y de narcotráfico, Bernardo Alberione, tuvo declaraciones con Diario Perfil y destacó: «La situación está controlada. Se trabaja en conjunto en el control del manejo del narcomenudeo».

A continuación, compartiremos algunas preguntas hacia el fiscal de nuestra ciudad. En las respuestas, se explica la situación que está atravesando San Francisco.

—¿Por qué cree que la situación está controlada y a qué lo atribuye?

—Por los años en que el fuero provincial está en actividad, por las fuerzas que intervienen que son fuerzas especiales, por la coordinación con la Justicia federal y las fuerzas federales.

—¿Cuán permeable es el límite que divide solo por una calle San Francisco de dos localidades santafesinas, Josefina y Frontera?

—En cuanto a la circulación, totalmente permeable. En cuanto a la actividad delictiva, la situación es totalmente diferente entre el lado de Córdoba y el de Santa Fe. Por la actividad de la FPA y la coordinación, la actividad permanente y de tantos años. En Rosario y Santa Fe han tomado las medidas y decisiones demasiado tarde.

—¿Tiene recursos suficientes para trabajar?

—Tengo recursos limitados, tratamos de optimizarlos y lograr resultados proporcionales a los recursos que tenemos. Con lo que hay, la situación es pacífica.

—¿Hay otros tipos de delitos vinculados al narcomenudeo, como homicidios o privaciones ilegítimas de la libertad, que permitan encender las alarmas?

–Han habido, pero son puntuales y escasos. No son un modus operandi.

—¿Quiénes manejan el narcomenudeo en San Francisco?

—Van variando. No hay una organización establecida con entidad propia y peso social como para poder identificarla como tal. Van rotando y tratando de lograr nichos de mercado en la venta al por menor.

—¿Son clanes familiares?

—Hay de todo. Hay bandas familiares y mucha participación de mujeres. En estos hechos, incluso vemos liderazgos de grupos por parte de mujeres. Las últimas causas que elevamos a juicio han sido organizaciones pequeñas, no estamos hablando de narcotráfico a gran escala. La mayoría está integrada por entre 12 y 15 personas. Se hicieron procedimientos donde intervinieron 120 policías de FPA, con apoyo de Gendarmería, Policía Federal y Policía de Córdoba. Esos operativos dan resultados en una frontera difícil como la que tenemos acá.

—¿Qué pasa con la cárcel?

—Es todo un tema. Es una situación compleja porque hay actividad de liderazgo dentro del penal, en lo que respecta a defraudaciones y narcotráfico.

—¿Qué produce en la sociedad la existencia de este tipo de bandas?

—Las detectamos nosotros antes que la sociedad. Los vínculos de las bandas los detecta antes la actividad investigativa.

—De las investigaciones que conduce, ¿se obtiene información que permita subir hacia arriba en las organizaciones para detectar si en Córdoba, en esta frontera, hay penetración de bandas de mayor complejidad?

—Trabajamos en conjunto con la fiscalía federal, compartimos información y actividad territorial también en cuanto a procedimientos. Tanto Policía Federal como Gendarmería tienen colaboración de FPA, como a la inversa cuando se pide colaboración. Los resultados están a la vista.

—¿Qué sucede con los kioscos que operan en la calle de enfrente, que es jurisdicción de Santa Fe?

—La distancia no existe. Normalmente las organizaciones trabajan con un cliente en cada lado. Cuando detectamos actividad acá, vinculada a actividad que se desarrolla en Frontera, lo que hacemos es pedir prórroga de jurisdicción a la Justicia Federal, con la FPA pasamos al lado santafesino y hacemos los procedimientos que tenemos que hacer y regresamos a la jurisdicción.

—Hay una marcada diferencia entre los destacamentos de la policía santafesina y los de Córdoba.

—La diferencia es evidente y notoria. Este es un ejido urbano de 100 mil personas, entre San Francisco, Josefina y Frontera. La división geográfica es netamente política, no es real. El conglomerado urbano es uno.

—Hay hechos gravísimos en Rosario. ¿Teme que ese desmadre se expanda para este lado?

—Nosotros trabajamos en el control. En la medida en que controlemos lo menos, no damos lugar a lo más. Si perdemos el control del narcomenudeo, es probable que dejemos terreno fértil para que esto incremente en intensidad y cantidad.

Por otro lado, la situación del narcotráfico es algo que preocupa enormemente en los vecinos de San Francisco, Frontera y Josefina.‘Drogas o alcohol’ e ‘inseguridad’ son las dos principales preocupaciones que manifiestan las personas. Expresan la realidad palpable que se vive en la frontera caliente con Santa Fe.

La comparación entre San Francisco y Rosario se podría decir que es exagerada pero de igual manera la preocupación está vigente en los vecinos y en las autoridades judiciales. Si se pierde tiempo y no se trabaja como corresponde, se podrían llegar a sufrir ramificaciones desde Rosario en nuestra ciudad. Es por ello que la articulación entre las fuerzas y la justicia tiene que estar más aceitada que nunca.

 

 

 

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