Eduardo Comba (77), un vecino de nuestra ciudad que actualmente vive en Villa Carlos Paz, participó del evento junto a sus cinco hijos. Este evento, que recorre más de 3300 kilómetros a lo largo de ocho días, se convirtió en una emocionante odisea familiar.
Ocho vecinos de San Francisco, integrantes de la familia Comba, han capturado la atención del mundo del automovilismo al participar en el Gran Premio Argentino Histórico (GPAH). Liderados por Eduardo Alfredo Comba, de 77 años, cinco de sus hijos, un primo y un primo segundo, se unieron para cumplir el sueño de toda una vida.

Un sueño familiar que se hace realidad
Eduardo Alfredo, quien solía competir en carreras clandestinas bajo el seudónimo de «Martín Fierro», postergó su gran anhelo de participar en el GPAH por décadas. Finalmente, hace siete años, logró adquirir su primer auto clásico y en 2023 se unió a la competencia por primera vez junto a su hijo mellizo, César Augusto. La experiencia fue tan gratificante que, para la edición de 2025, la familia completa se sumó al desafío, creando una caravana de cuatro vehículos, cada uno con un binomio de pilotos.


Para la familia de RADIO ESTACION 102.5 es un orgullo que Eduardo Comba junto a su familia participara de ese gran evento deportivo. Eduardo es un excelente profesional que se desempeñó en nuestra emisora durante sus comienzos, siendo uno de los pilares de la radio y un gran amigo de Hugo Barrios, fundador ex director del medio.
Pasión y humor cordobés en cada kilómetro
A pesar de que varios de ellos se mudaron a Villa Carlos Paz, los Comba mantienen intacta su identidad de sanfrancisqueños, caracterizada por un humor inagotable. «¡Si competimos por quién sale último!», bromeó el patriarca, Eduardo, a lo largo del recorrido.


Esta actitud relajada prevaleció incluso ante las dificultades mecánicas que enfrentaron sus autos. Dos de los equipos, los hermanos Marcos Sergio y José Nicolás, y los mellizos Diego Eugenio y Eduardo Alfredo (h), condujeron sendos FIAT 1500 que les dieron más de un dolor de cabeza, pero que lograron terminar la prueba gracias a la asistencia de los mecánicos del Automóvil Club Argentino.
Los equipos restantes, compuestos por Eduardo y su primo Oscar, y el otro por el primo segundo Franco, compitieron en sus icónicos Peugeot 404 Grand Prix.

Más que una carrera, una experiencia de vida
Para los Comba, el resultado de la competencia fue secundario. Los puestos 82, 87, 49 y 52, aunque dignos, quedaron en un segundo plano frente al verdadero premio: la oportunidad de compartir tiempo de calidad en familia. «Tomarnos el tiempo para disfrutar con mi viejo supera todo», afirmó Diego Eugenio. Esta edición fue especialmente emotiva, ya que marcó el último GPAH para Eduardo Alfredo debido a cuestiones de salud. Sin embargo, su legado automovilístico ya fue transmitido.
«Me voy a llevar las alegrías y las satisfacciones», expresó Eduardo Alfredo, conmovido al ver a sus hijos hacer un esfuerzo por acompañarlo. Aunque es su última participación, la historia de los Comba en el GPAH no termina aquí. Sus hijos planean continuar con la tradición, asegurando que la pasión por los autos clásicos y, sobre todo, por los lazos familiares, se mantendrá viva por muchas generaciones más.


