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Se cumplen tres años del fallecimiento de Cristian Robledo

Se cumplen tres años del fallecimiento de Cristian Robledo

El 18 de abril del 2019, Cristian Andrés Robledo fallecía en el Hospital J. B. Iturraspe luego de pelear por su vida durante cinco días tras el brutal ataque sufrido en un partido de fútbol.

El hecho que conmocionó a la ciudad ocurrió el 13 de abril, cuando en un encuentro de la liga amateur que se desarrollaba en el club de La Milka se desató una disputa entre los jugadores de los equipos que se enfrentaban.

La gresca comenzó dentro del campo, pero escaló y derivó en una feroz pelea, en la que «Kity» Robledo resultó gravemente herido. Estos golpes, fueron la causa de su muerte.

Por el caso, fueron condenados en julio del 2021 a 12 años de prisión Ariel Alejandro Cortez, Maximiliano Roberto Manzanelli y Facundo Hernán León; mientras que Brandon Cristian Pérez y Agustín David Páez, quienes al momento del hecho tenían 17 años, fueron declarados culpables pero su pena será dictaminada por el Juzgado Penal Juvenil.

El recuerdo de su madre, Rosa Gallegos

En dialogo con Radio Estación 102.5, a madre de Cristian, Rosa Gallegos, recordó a su hijo en un nuevo aniversario de su fallecimiento:

«Un día como hoy, hace tres años, a las 8:30 de la mañana, en la terapia del Hospital Iturraspe me llamaron a mi y a mis hijos para decirme que no pudieron hacer nada, que Cristian Andrés «Kity» había dejado de existir. Era un jueves santo de 2019.

Fue contra su voluntad que partió, y la palabra partió también la puedo usar porque le partieron la cabeza, el tórax, le rompieron las costillas. Y no estoy siendo exagerada, porque lo escuché en el juicio al médico forense que me lo dijo a dos metros de distancia, donde yo estaba sentada al lado de mi abogado.

Hace muy poco me llamaron de los Tribunales para decirme que los que eran menores de edad, que ahora ya son mayores, y que se ve que aprendieron muy poco de la vida, porque según el juez de menores, ellos están preparados para salir. Quizás ya están afuera.

Injustamente yo estoy padeciendo un dolor muy grande, y sus hermanos, su familia y sus amigos, su hija, lo extrañamos mucho, lo sentimos mucho, porque es una injusticia muy grande.

Si yo tengo que hacerme tratar  a veces por un psicólogo, ¿Cómo puede ser que en tan poco tiempo estas personas en un año estén psicológica y psiquiátricamente aptos para estar afuera?.

Ninguno está bien, yo peor que nadie. Ni los jueces, ni los abogados defensores, ninguno esta bien porque las medias que tomaron son muy injustas. Pero no importa para ellos, porque yo tengo la consciencia tranquila, sus hermanos tienen la consciencia tranquila, porque mi hijo estaba divirtiéndose después de trabajar  11 horas por día y ese sábado trabajar 6 horas.

Nadie va a poder sacarles a ellos, a todos los que intervinieron para que Cristian hoy esté sepultado en el cementerio, pero no está sepultado en el corazón de su familia ni en el de sus amigos. El sigue vivo en nuestros corazones, en mi corazón como madre. Va a seguir siempre vivo entre nosotros. Muere al que se lo olvida, y a Cristian no lo vamos a olvidar nunca. Pero ellos van a tener que cargar con una cruz muy pesada que es la consciencia, si es que tienen. E incluyo a todos los responsables, a los que trabajan, a los que tienen negocios, a los que dan vueltas. Mientras vivan, van a cargar con eso.

Aunque aparentemente se rían, se burlen de mi, van a cargar siempre. Porque estuvieron presos porque mataron a una persona. Y por más que estuvieran 30 o 40 años, no se van a recuperar nunca, jamás.

Yo quizás llegue a recuperarme y estar un poco mejor. Anímicamente y espiritualmente estoy bien porque yo se lo que hice por mis hijos. Los que hayan hablado o dicho cosas fuera de lugar, que la consciencia les sea leve y que puedan vivir y dormir tranquilos. Yo puedo dormir tranquila, aunque tengo un gran dolor y no es fácil.

Quiero que todo San Francisco sepa que un 13 de abril de 2019, en la cancha de La Milka, unos irresponsables estuvieron involucrados en esta masacre que hicieron con mi hijo, y que no van a poder vivir nunca tranquilos, siempre van a llevar una cruz muy pesada».

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