Este domingo 14 de diciembre se conmemoró un nuevo aniversario —el séptimo— del fuerte fenómeno climático que azotó a San Francisco y a distintas localidades de la región, dejando serias consecuencias materiales.

El episodio se produjo en la madrugada del viernes 14 de diciembre de 2018. Poco antes de las 2 de la mañana, intensas ráfagas comenzaron a sentirse con fuerza inusual y provocaron la caída de árboles, postes de energía y carteles, además de importantes daños en casas y comercios.
De acuerdo a registros meteorológicos, el viento superó los 100 kilómetros por hora y alcanzó su pico entre la 1.57 y las 2.03. Aunque los momentos más intensos duraron apenas unos seis minutos, fueron suficientes para generar un escenario de destrucción: techos de chapa arrancados, estructuras de cemento derribadas, antenas y cartelería destrozadas, vidrieras rotas e incluso camiones de gran porte volcados pertenecientes a una firma comercial. A esto se sumó una abundante precipitación que agravó aún más la situación.
Desde la Estación Climatológica y Meteorológica de la UTN San Francisco precisaron que los vientos comenzaron a intensificarse pasadas la 1 de la madrugada, alcanzaron su máxima expresión cerca de las 2 y cesaron alrededor de las 3.15.
Asimismo, descartaron que se haya tratado de un tornado, indicando que fueron vientos severos o “huracanados”, como se los denomina de manera habitual.
La lluvia acumulada alcanzó los 44 milímetros y, junto con las ráfagas, generó múltiples daños en distintos sectores de la ciudad. Según relevamientos oficiales del municipio, al menos 137 viviendas resultaron afectadas. Los barrios que registraron mayores perjuicios fueron Parque, Florida, Hospital, San Francisco, La Milka y San Cayetano.
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