En el marco de una nueva edición del Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción, el director de Servicios Públicos de la Municipalidad de San Francisco, Darío Muratore, brindó detalles sobre el intenso trabajo previo y durante el desarrollo del evento, destacando especialmente el enfoque ambiental que caracteriza a esta edición 2026.
Durante su visita al stand de Radio Estación 102.5, Muratore explicó que desde la Secretaría de Servicios Públicos son los encargados de acondicionar integralmente el predio de la Sociedad Rural. “Nos ocupamos de cortar el césped, limpiar, armar, reparar y después mantener todo durante los dos días del evento. Es un trabajo que comienza varios días antes y que no se detiene”, señaló.
El funcionario precisó que unas 15 personas trabajaron en el armado general del predio, mientras que otras 15 estuvieron abocadas específicamente al área ambiental. “Desde el miércoles venimos trabajando en turnos rotativos, las 24 horas. Cuando termina una jornada a las 4 de la mañana, a las 11 ya debemos estar listos nuevamente para las pruebas de sonido. Sin el compromiso de los empleados municipales sería imposible”, remarcó.
Un festival con mirada ambiental
Uno de los puntos centrales de esta edición es la consolidación del perfil sostenible del evento. Muratore destacó la articulación con la Universidad Nacional de Córdoba para medir la huella de carbono generada por el festival.
“La huella de carbono nos permite saber cuál es el impacto ambiental de cada acción, desde los viajes para contratar artistas hasta el último camión que retira la basura. Nosotros solos no podíamos hacerlo, por eso generamos alianzas estratégicas”, explicó. Además del impacto ambiental, la casa de estudios también colabora en la medición del impacto económico del evento en la ciudad.
En la misma línea, el director resaltó el trabajo conjunto con la cooperativa San Francisco Recicla, que dispone de diez personas recorriendo el predio para recolectar materiales reciclables. “Ellos seleccionan, clasifican y comercializan lo recuperado, generando empleo verde. A la vez, nos permite contar con datos concretos sobre cuánto material estamos reciclando”, indicó.
Sello ambiental para colectividades y stands
Otra de las innovaciones implementadas este año es el denominado “Sello GADER”, una herramienta de evaluación ambiental destinada a las colectividades y puestos gastronómicos. A través de una encuesta, se clasificó a los participantes en tres niveles: “Brote”, “Planta” y “Árbol”, según el grado de compromiso con prácticas sustentables.
“No es una calificación para generar enojo, sino para incentivar el crecimiento. Si hoy soy brote, puedo convertirme en planta y luego en árbol. El cuidado del ambiente es más fácil cuando se hace en comunidad”, sostuvo Muratore.
Si bien aclaró que a nivel nacional existen normativas vinculadas a aspectos como niveles de ruido, emisiones o uso de pirotecnia, explicó que aún no hay una ordenanza específica que obligue a implementar criterios integrales de sostenibilidad en festivales. “Lo que estamos haciendo hoy es promover estas prácticas para que en el futuro formen parte de una normativa”, añadió.
Trabajo y pasión festivalera
Sobre el cierre, y ya en tono distendido, Muratore confesó que además de su función pública, vive el festival como un vecino más. Anticipó que espera con entusiasmo los shows de Damián Córdoba y Desakta2, dos números fuertes de la noche cuartetera.
“Queremos que todos se vayan con el corazón contento. Para eso trabajamos durante tantos días, para que la ciudad viva una verdadera fiesta”, concluyó.





