Cada vez que el submarino zarpaba, el can se zambullía en el mar para acompañarlos hasta donde su fuerza se lo permitiera. Los marineros lo vieron muchas veces lanzarse desde el espigón y seguir la estela que dejaba el ARA San Juan.
Este perro era cuidado por Eliana Krawczyk, la única mujer de la tripulación.
Cada vez que el submarino zarpaba, el can se zambullía en el mar para acompañarlos hasta donde su fuerza se lo permitiera. Los marineros lo vieron muchas veces lanzarse desde el espigón y seguir la estela que dejaba el ARA San Juan.
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