Una especialista explicó cómo herramientas como la decodificación bioemocional y las constelaciones familiares pueden acompañar procesos personales, remarcando que no reemplazan tratamientos médicos y requieren compromiso e integración.
Una especialista en terapias complementarias abordó el crecimiento de prácticas vinculadas al bienestar emocional y destacó la importancia de integrar distintas herramientas para el desarrollo personal. En una entrevista radial, Mariana Rufinato explicó su enfoque de trabajo y aclaró conceptos clave sobre disciplinas como la decodificación bioemocional, el Reiki y las constelaciones familiares.
Durante la charla, señaló que su labor consiste en «acompañar a personas en sus procesos de desarrollo personal», combinando distintas técnicas que buscan mejorar la calidad de vida. En ese sentido, remarcó que estas prácticas «no reemplazan la medicina ni la terapia psicológica, sino que funcionan como un complemento».
Respecto a la decodificación bioemocional, indicó que se trata de una herramienta que permite identificar el origen emocional de los malestares: «buscamos entender qué historia hay detrás del síntoma y qué emoción quedó atrapada». Además, sostuvo que el cuerpo cumple un rol clave en este proceso: «el síntoma no es el enemigo, es un mensajero».
En relación a las constelaciones familiares, aclaró que existe cierta desinformación y expectativas exageradas. «No es una solución mágica ni inmediata, ni implica fenómenos sobrenaturales», afirmó, y agregó que el objetivo principal es «visualizar los conflictos y poder mirarlos desde otra perspectiva». También destacó la importancia de los tiempos terapéuticos: «después de una constelación es necesario un proceso de integración, no se recomienda hacerlas de forma continua».
La especialista subrayó además que muchos conflictos emocionales pueden estar vinculados a patrones familiares que se repiten: «lo que se hereda no siempre es la enfermedad, sino la forma de responder a lo que nos pasa». En ese marco, consideró fundamental el compromiso individual en los procesos de cambio: «la responsabilidad está en la persona, el trabajo no termina en la sesión».
Finalmente, Rufinato invitó a abordar estas prácticas con apertura pero también con criterio, entendiendo que cada proceso es único y que «el verdadero cambio ocurre cuando la persona logra integrar lo que descubre y lo aplica en su vida cotidiana».

